En tu búsqueda de trabajo -> ¿Enumeras o demuestras?

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Seguro que has estado en un montón de entrevistas en las que te han dicho el clásico “háblame de ti”.

A mí me ha pasado muchas veces, y casi todas las veces hice precisamente eso: hablar de mí.

Así que ampliaba los datos de mi CV, daba más detalles de mi formación y mi experiencia y ya de paso daba algún dato más bastante clásico también como que me gustaba trabajar en equipo o que trabajaba bien bajo presión.

Estaba en una entrevista personal, así que aquello giraba en torno a mí y a mi candidatura. Yo era el protagonista y me aseguraba de dejarlo claro.

¿Crees que esta es la información que realmente le interesa a tu entrevistador? ¿Qué te gustaría escuchar a ti si estuvieras en su lugar?

 

Las entrevistas y las respuestas correctas

Muchas personas preguntan por las respuestas correctas que se deben dar a determinadas preguntas de una entrevista de trabajo.

Como por ejemplo el eterno ¿Por qué crees que deberíamos contratarte?

Yo no creo que haya respuesta correcta, ni a esa ni a ninguna otra pregunta.

Lo que sí creo es que del mismo modo que tú quieres ciertas cosas de tu futuro empleador como un buen sueldo o un buen ambiente laboral, también él quiere ciertas cosas de ti.

Y esas cosas son precisamente por las que va a contratarte, y no tienen que ver con quién eres sino con lo que eres capaz de hacer.

Hoy te hablaré de:

  • La búsqueda de empleo no va de ti
  • Conoce a tu empleador
  • Demuestra lo que puedes aportar

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Esto no va de ti

Si quieres saber cómo puedes demostrar lo que puedes aportar en un puesto de trabajo, lo primero que tienes que saber es que tus características a tu empleador le dan igual.

Le da igual lo que hayas estudiado y poco le importa si acabaste la carrera en 3 o 10 años y que nota media sacaste. No le interesan tus años de experiencia ni los puestos que has tenido.

Y ni siquiera escucha cuando le dices eres una persona que le gusta trabajar en equipo, que trabajas bien bajo presión o que te gustan los retos.

Esto no va de ti. No va de tus características ni de tus especificaciones.

Va de lo que puedes aportar a tu empleador y sobre todo de cómo puedes demostrar que efectivamente puedes hacer las aportaciones que dices.

Conseguir un empleo es un proceso de negociación en el que ambas partes tienen que aportar y también tienen que ceder, como en cualquier negociación.

Por eso, es fundamental que aprendas a pensar en dos direcciones. No sólo de lo que tú esperas conseguir de un empleo, sino de lo que la empresa para la que vas a trabajar espera conseguir de ti.

Tú quieres saber cosas concretas del puesto de trabajo como cuanto vas a cobrar, que horario vas a tener, o cuantas horas vas a trabajar, ¿por qué crees que para tu empleador debería ser diferente?

Recuerda:

  • Aprende a pensar en dos direcciones. Ponte en la piel de tu empleador
  • Negociar implica aportar y ceder
  • Tu empleador también quiere saber qué cosas concretas aporta tu candidatura

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Conoce a tu empleador

Si quieres saber qué puedes aportar, lo primero que tendrás que saber es quien va a ser el destinatario de esos aportes.

Por eso es una buena idea que conozcas lo mejor posible a la otra parte, porque cuanto más la conozcas, más podrás detectar sus necesidades y más podrás averiguar como tú puedes ayudar a resolverlas.

Infórmate de las necesidades de tu empleador. Detecta sus necesidades, descubre que necesidad quiere cubrir con el puesto de trabajo al que tú eres candidato.

La oferta de trabajo es un buen punto de partida para esto, porque te dirá las necesidades más evidentes. ¡empieza por ahí!

También puedes investigar cómo trabaja la empresa que quiere contratarte. Plantéate preguntas similares a estas: ¿Usa alguna metodología concreta? ¿Tiene implantando y sigue algún sistema de gestión de la calidad? ¿Suele aplicar políticas de conciliación? ¿Premia la innovación? ¿Apuesta por la formación y los team building?

Con toda esta información busca como puedes podrías aplicar lo que has hecho y cómo lo has hecho a las necesidades de tu empleador

Detecta puntos en común entre cosas concretas que has hecho en el pasado y cosas que hace la empresa para la que quieres trabajar.

¿Has trabajado de la misma forma que lo hace ella? ¿Has usado alguna de sus metodologías? ¿Estás acostumbrado a trabajar dentro en una estructura de empresa similar? ¿Has realizado trabajos muy similares a los que ahora te demanda tu empleador?

Te en cuenta que

  • Conocer los detalles de tu empleador es básico para definir tu propuesta de valor
  • Que tu empleador sepa que es lo que tú puedes aportar solo depende de ti

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Demuestra lo que puedes aportar

Ahora ya sabes cómo es tu empleador, su método de trabajo y las necesidades que tiene. El siguiente paso es DEMOSTRAR que tú puedes ayudar a solucionar esas necesidades.

Y la manera de hacer eso es basarse en lo que has hecho en el pasado para deducir lo que podrías hacer en el futuro.

Cuando vas adquirir un producto o servicio intentas obtener todas las pruebas que puedes de que efectivamente va a satisfacer tus necesidades. Y esas pruebas no consisten en entrar en la web de la empresa y leer que tienen 30 años de experiencia, que son líderes en el sector ni que su prioridad son sus clientes.

Eso lo dicen todos, lo que tú quieres son pruebas REALES. Así que te informas a ver sin el pasado ese servicio o producto a satisfecho las necesidades de otras personas, y en qué medida lo ha hecho.

Con tu empleador sucede lo mismo, no quiere que le cuentes lo que le dice todo el mundo y que no demuestra nada. Quiere saber cómo puedes TU resolver la necesidad que tiene, y cuanto más específico y detallado seas mejor.

Si has tenido alguna experiencia laboral, significa que alguien te ha pagado por realizar un trabajo. O dicho de otra forma que has sido rentable para una empresa. O bien has conseguido generar más dinero del que costabas a tu empleador, o bien has conseguido que ahorre más dinero del que le costabas.

En cualquier caso, ya has conseguido ser rentable en el pasado. Y eso es lo que buscan todas las empresas, ser cada vez más rentables.

Empieza por revisar los siguientes puntos de tu experiencia laboral anterior:

  • ¿Cuál era exactamente tu cometido?
  • ¿A quién reportabas o quién se beneficiaba directamente de tu trabajo?

Usa esta información como punto de partida para demostrar tus logros

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¡Comienza a aplicarlo YA!

  • Deja de aburrir con tus características al empleador.
  • Descubre las necesidades de la empresa para la que quieres trabajar
  • Demuestra lo que puedes aportar en base a tus logros pasados

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