Descubre cómo transformar tu tiempo en «tiempo de calidad»

por | Feb 14, 2019

Hola de nuevo ¿has tenido una semana productiva? Espero que sí 🙂

En el artículo de hoy me gustaría tratar el concepto «tiempo de calidad», ¿estás preparad@? ¡Vamos a por ello!

Todos tenemos una habilidad, destreza, don o como queramos llamarlo en la que destacamos por encima de otras personas. Algo que hacemos mejor que la mayoría de las personas, algo en lo que estamos por encima de la media.

Sí, querido lector, en tu caso también sucede.

Puede ser un talento innato, aprendido, explotado o sin explotar, pero está ahí. Si tienes alguna duda de cuál es el tuyo, deja por unos minutos de leer este artículo, (¡pero luego vuelve!) y repasa mentalmente tu día de ayer.

Identifica esos momentos en los que resolviste un problema más eficientemente que los demás, acabaste una tarea antes que tus compañeros o te diste cuenta de algo obvio para ti, pero no tan evidente para las personas que te rodean. Seguro que tiene algo que ver con eso que tú eres capaz de hacer mejor que los demás.

 

Abraza tu superpoder

Ya sabes que un gran poder conlleva una gran responsabilidad y tu don no podía ser menos.

Una vez que somos conscientes de aquello en lo que somos buenos, podemos emplear esa información de dos maneras diferentes:

  • Pasivamente: emplearemos nuestra capacidad sólo cuando lo creamos necesario.
  • Activamente: desarrollando, potenciando y explotando nuestra capacidad para obtener el mayor valor posible de ella.

Seguramente sospeches que yo me decanto por la segunda opción, porque si tenemos una virtud evidente y contrastada, ¿por qué no aprovecharla?

En caso contrario, cuál sería el plan ¿aprovechar nuestras debilidades o defectos? No parece que eso vaya a llevarnos a ninguna parte.

Así pues, cuanto más tiempo dediquemos a aquello que hacemos mejor que los demás, más valor seremos capaces de ofrecer con nuestro limitado y finito tiempo disponible.

El concepto de «tiempo de calidad» podríamos decir por tanto que sería aquel tiempo que empleamos en nuestro don, ese tiempo que tiene el potencial de generar un gran valor.

 

Mejor lo hago yo todo

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Esto no pinta bien…

Un ejemplo típico de «yo lo hago todo» son gran parte de los autónomos (freelance) en España. Los autónomos son profesionales independientes que ofrecen sus servicios a empresas y particulares.

El proceso habitual para transformarse en autónomo es adquirir unas ciertas capacidades profesionales en trabajos por cuenta ajena, hasta que, en un momento dado, esas capacidades son tan buenas que pueden ser mejor explotadas al ser ofrecidas como profesional independiente.

Sin embargo, el establecerse por cuenta propia lleva aparejadas ciertas tareas que en el trabajo por cuenta ajena no existen: contabilidad, impuestos, labores comerciales… en definitiva, las actividades básicas propias de la gestión de un negocio.

Y es precisamente en estas tareas en los que muchos freelance emplean su tiempo, reduciendo así aquel que dedican a su actividad profesional. Disminuyendo el tiempo que emplean en hacer aquello en lo que son buenos, aquello en lo que realmente aportan valor a sus clientes.

Acortando por tanto su tiempo de calidad.

 

Delegando

Sí, ya se lo que estás pensando. Todo esto está muy bien, pero es necesario hacer otras tareas además de aquello que mejor se me da.

Eso es totalmente cierto, pero no lo es menos que no es imprescindible que tu hagas muchas de esas cosas. O, dicho de otra forma, no es necesario que sacrifiques tu tiempo de calidad para realizar esas tareas incluso aunque sea indispensable hacerlas.

Seguro que hay alguien que las hace mejor que tú. Y no sólo eso, sino que esas tareas son precisamente el superpoder de otras personas.

¿Y cómo se resuelve eso?

Delegando todas las tareas posibles que no formen parte de tu tiempo de calidad.

 

La inversión temporal

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Mira, ¡esta pasando!

El principal inconveniente de encargar tareas a terceros es que cuestan dinero; por eso, el principal motivo para no hacerlo es el aparente ahorro que obtenemos haciendo esas tareas nosotros mismos.

Este planteamiento es erróneo, o como mínimo es ineficaz. Y voy a intentar demostrarte por qué.

Para simplificarlo, digamos que puedes calcular el valor económico que eres capaz de generar haciendo aquello que mejor se te da. Quizás factures tus servicios por horas, o es posible que emplees tu tiempo en crear un producto que venderás posteriormente.

Sea como fuere, debes poseer la aptitud de calcular cuánto eres capaz de producir por unidad de tiempo.

Si ese importe es mayor que el coste de externalizar una tarea para la misma unidad de tiempo, el hecho de no hacerlo implica que estás disminuyendo tus ingresos.

Parece un juego de palabras, así que trataré de ilustrarlo con un ejemplo 🙂

Imaginemos que eres formador y cobras a 20€ la hora de clase. Si en tareas de contabilidad empleas 10 horas al mes, estás dejando de ganar 200€ ya que ese tiempo no lo cobras, pero sin embargo lo estás consumiendo.

Si eres capaz de externalizar tu contabilidad a un tercero que cobre menos de 200€ al mes, conseguirás lo siguiente:

  • Llevar mejor tu contabilidad, ya que ese no es tu fuerte mientras que el de tu nuevo proveedor, sí.
  • Aumentar tus ingresos, ya que si empleas esas 10 horas en dar clase ganarás la diferencia entre lo que generas (200€) menos el coste de la externalización de la tarea.

Incluso aunque económicamente no resulte rentable (generas poco y/o tu proveedor tiene un gran coste), siempre es buena idea invertir dinero en tiempo de calidad.

 

Volviendo a la realidad

Este razonamiento funciona muy bien sobre el papel, pero la realidad es que no todas las tareas se pueden externalizar, ni todo el tiempo disponible se puede emplear siempre en tu superpoder.

Vale, ¿entonces para que vale todo el rollo de antes?

Para tener claro el concepto fundamental, que sería más o menos este:

La forma de generar cada vez más valor es empleando el tiempo en aquello en lo que destacamos, o dicho de otra forma transformando la cantidad máxima de nuestro tiempo en tiempo de calidad.

De esta manera, cada vez que vayas a realizar una tarea serás consciente de si lo óptimo es que la hagas tú, o, por el contrario, sería más eficiente que emplearas tu tiempo en hacer otra cosa.

Aunque finalmente tú asumas tareas que no están incluidas en tu don (es casi imposible no hacerlo), serás consciente de que serías más productivo haciendo otra cosa y lo tendrás en cuenta a la hora de planificar el empleo de tu tiempo.

En definitiva, dispondrás de una información realmente valiosa en la gestión de tu tiempo y en tu plan de mejora continua.

Entonces… ¿tienes mucho tiempo de calidad?

¡Un fuerte abrazo!

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