Por qué no debes intercambiar tu tiempo por dinero

por | Ene 23, 2019

¡Hola!, ¿cómo estás? 🙂

Seguro que sabías que actualmente en el ámbito laboral hay dos conceptos o filosofías predominantes:

  • Empleo tradicional
  • Ingresos pasivos

No voy a profundizar  en ninguna de las dos en este artículo, pero sí que las voy a comentar desde el punto de vista del tiempo.

En el caso del empleo tradicional se suele decir que es un intercambio de tiempo por dinero. Es decir, ganas cierta cantidad de dinero por unidad de tiempo de tal forma que si trabajas más tiempo obtienes más ingresos y viceversa. En este modelo la teoría dice que la cantidad de ingresos que se puede percibir está limitada por el tiempo disponible.

Si hablamos de ingresos pasivos, se trataría de invertir tiempo en crear algo que genere ingresos recurrentes a largo plazo.

Por ejemplo, si componemos una canción, las horas dedicadas en ello no las intercambiamos por dinero inmediatamente, sino que obtendremos ingresos a lo largo del tiempo cuando se escuche nuestra canción. En este modelo teóricamente la cantidad de ingresos no tiene techo, pero tampoco suelo (podrías no ganar nada).

 

Tiempo y valor

Como ves las definiciones de ambos conceptos se basan en el tiempo, pero suelen obviar lo que realmente hace que alguien te pague por tu trabajo: el valor que aportas.

 

Ya, pero ¿qué es el valor?

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Esto sí que es valor

Seguro que has escuchado la expresión «generar valor» o «aportar valor», pero su significado no siempre está claro.

Así que he consultado de nuevo a nuestros académicos de la lengua y en este caso, de las 13 acepciones recogidas para la palabra valor la primera casi da en el clavo:

« Valor: grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite».

Yo la modificaría ligeramente para que quedara de la siguiente manera:

Valor: grado de utilidad o aptitud de las cosas y/o acciones para satisfacer las necesidades de terceros o proporcionarles bienestar o deleite.

En otras palabras, el valor que eres capaz de aportar se mide en la capacidad que tiene tu trabajo de resolver los problemas o satisfacer las necesidades de tus clientes

 

Tu valor determina tu sueldo

Si lo piensas un segundo, llegarás a la conclusión de que los ingresos que obtienes de tu trabajo dependen del valor que aportes y no del tiempo que estás trabajando.

Tus ingresos son directamente proporcionales al valor que generes a aquellos que te pagan, porque las personas sólo pagamos por aquello que nos genera un valor.

Si trabajas por cuenta ajena, tu sueldo es directamente proporcional a tu capacidad para generar ingresos a tu empresa mayores del coste que supones.

Si trabajas por tu cuenta, tus clientes sólo te pagarán si les resuelves un problema o satisfaces una necesidad. Y cuanto mejor lo hagas, más te pagarán.

Cuando compras algo (tanto bienes como servicios), sólo lo haces si satisface una de tus necesidades. Y dentro de todos los productos o servicios que puedan satisfacer esa necesidad, elegirás aquél que se adapte más a tu caso particular.

Este modelo incluso lo podríamos trasladar al ámbito personal.

Tú, querido lector únicamente me invitarías a comer si yo fuera capaz de satisfacer una necesidad. Quizás con una buena conversación, el inicio de una relación profesional o simplemente para disfrutar de mi agradable compañía 🙂

 

El intercambio correcto

Teniendo en cuenta todo lo comentado anteriormente, ¿sería correcto afirmar que se puede intercambiar tiempo por dinero?

Yo creo que lo más acertado sería decir que es el valor lo que realmente puede intercambiarse por dinero.

El tiempo sólo es un recurso (imprescindible, desde luego) para obtener el valor, pero por sí mismo no es capaz de generarlo y por tanto no es posible intercambiarlo por dinero.

 

¿Te acuerdas de cuando te contaron lo del empleo fijo?

El empleo fijo ya no existe. Esta pequeña reflexión choca con un concepto que (al menos en España) nos han inculcado desde nuestra más tierna infancia: la colocación en una buena empresa.

El trabajo para toda la vida es una idea del siglo XX que ha quedado obsoleta, aunque sigue reflejada en nuestra legislación laboral en el contrato indefinido.

Porque, ¿serías capaz de asegurar que vas a seguir aportando el mismo o más valor a tu empleador durante toda tu vida laboral?, ¿es tu empleador capaz de asegurar siquiera que su organización va a seguir existiendo durante ese periodo?

Difícilmente.

Y si asumimos que esa idea ya no existe, tampoco deberían existen conceptos como las horas extras o gratificar la experiencia en un determinado puesto, que están basados en el intercambio de tiempo por dinero.

Eso en el mejor de los casos, serán herramientas que podrán ser usadas para aumentar el valor generado, pero por sí mismas no significan demasiado.

 

Por ejemplo…

cambio-continuo

El entorno profesional cambia casi tan rápido como el clima

Antes de que pienses que me he dado un golpe en la cabeza hace poco, voy a tratar de ilustrar el razonamiento con un ejemplo.

Digamos que quieres pedir un aumento de sueldo, así que vas a tu jefe y le dices: «Me gustaría pedir un aumento de sueldo porque ya llevo 2 años en la empresa y sigo cobrando lo mismo que cuando entré. En este tiempo mi categoría profesional ha pasado de [cargo] Junior a Senior y creo que mi salario debería adaptarse en consecuencia».

Esta suele ser la situación habitual en la que se recurre al tiempo como factor determinante que justifica el aumento.

Sin embargo, también podrías plantearlo de la siguiente manera: «Me gustaría pedir un aumento de sueldo porque ya llevo 2 años en la empresa y sigo cobrando lo mismo que cuando entré. Ahora soy capaz de realizar las mismas tareas que realizaba entonces pero un 50% más rápido, como se puede comprobar en los timings de mis proyectos desde entonces. Además, la calidad de mi trabajo ha mejorado como se puede comprobar en los feedback actuales de los clientes comparados con los de mis primeros trabajos».

En este caso, estarás destacando el valor que aportas y lo que este ha mejorado con el tiempo. El hecho de que cada vez seas capaz de hacer las mismas tareas en menos tiempo y con mayor calidad repercute directamente en el beneficio que la empresa puede obtener de tu trabajo.

Y eso sí que es una razón de peso para tu sueldo aumente.

Si tu fueras la persona que debe tomar la decisión, ¿con cuál de los dos argumentos te quedarías?

 

No trabajes mucho, trabaja bien

Así que no concentres tus esfuerzos en trabajar más horas, más duro y ni siquiera en adquirir experiencia.

Céntrate en ofrecer cada vez más valor a tus clientes o empresa.

Si intercambias valor por dinero no tendrás limite a lo que puedes ganar, ya que siempre puedes mejorar el valor que aportas.

Por el contrario, si intercambias tiempo por dinero siento decirte que tu tiempo es limitado por lo que tus ingresos también lo serán

Y tú, ¿empleas tu tiempo para generar valor?

¡Un fuerte abrazo!

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