Los 3 grandes errores en la gestión del tiempo y cómo corregirlos. Error I

por

¡Hola! ¿Todo bien? 🙂

Con este artículo vamos a empezar una nueva serie en los que trataremos los tres principales errores en la gestión del tiempo.

Para ello he seleccionado los errores que a mi juicio tienen más impacto en nuestra productividad, debido a su trascendencia y también porque son de los que se cometen con más frecuencia.

Estos errores además tienen la particularidad de que en muchas ocasiones se asocian con virtudes o con prácticas deseables, haciendo aún más difícil corregirlos.

¿Quieres saber cuáles son? ¡Pues vamos a por ello!

 

Primer Error – Trabajar más tiempo del que debes

El primero de los tres errores y al que está dedicado este artículo, es creer que cuanto más tiempo trabajes más productivo vas a ser o más rendimiento vas a obtener de tu trabajo.

Es muy común en las empresas «medir» la productividad de las personas mediante las horas que permanecen en su puesto de trabajo. Incluso se trata de una visión socialmente aceptada, ya que cuando decimos que alguien es muy trabajador, lo que realmente estamos diciendo es que se pasa muchas horas en el trabajo.

Por eso si una persona te dice que «trabaja mucho», lo que en realidad quiere decir es que se pasa el día en la oficina o en dónde sea que desarrolle su actividad profesional.

Sin embargo, pocas veces se alude a los resultados conseguidos o a los objetivos cumplidos como medida para determinar si alguien es más o menos trabajador. Presuponemos que a más tiempo de dedicación, más resultados vamos a obtener y esta es el problema.

Se trata de una creencia falsa.

 

Dedicación y resultados

dedicacion-resultados

La saturación no ayuda a conseguir resultados

Los resultados de una actividad profesional se pueden medir de muchas formas: facturación, rendimiento económico, número de unidades producidas, etc. Pero ninguna de estas formas incluye la variable del tiempo.

Por tanto, el tiempo que una persona pase en su puesto de trabajo no es directamente proporcional a los resultados que obtenga.

Esta afirmación tiene todo el sentido si tenemos en cuenta que los días tienen la misma duración para todos nosotros, y sin embargo hay personas que obtienen resultados extraordinarios, mientras que otros sólo los consiguen mediocres.

No obstante, está socialmente aceptado que los «superhéroes» laborales son aquellos que se quedan en la oficina cuando todos se van, aquellos que están permanentemente disponibles al teléfono o aquellos que nunca tienen tiempo para nada que no tenga que ver con el trabajo.

Hay muchos estudios que apoyan este principio, como por ejemplo este publicado en Organization Science del que puedes ver un resumen en esta entrada.

En él entre otras cosas, se describe el caso de un ejecutivo que decidió estar con su familia mientras la compañía pensaba que estaba de viaje de trabajo. Este trabajador fue felicitado por su desempeño en este caso, mientras que fue criticado cuando pidió días libres por el nacimiento de un hijo.

Dicho de otro modo, el baremo para felicitar o criticar a este trabajador fue el tiempo que pasaba trabajando (o que la empresa pensaba que estaba trabajando) y no los resultados que obtenía con ese trabajo.

 

El trabajo duro y la salud

Pero trabajar más tiempo del necesario no sólo es poco productivo, sino que puede afectar a la salud.

Seguro que has oído la expresión «la salud es lo primero» y probablemente estes de acuerdo con ella, pero ¿realmente estás haciendo algo al respecto?

Puede ser difícil y desalentador ir al gimnasio todos los días o cambiar tu dieta, pero sin embargo es mucho más asequible plantear disminuir el tiempo extra que dedicas al trabajo.

Si eliminas esas jornadas maratonianas en la oficina, podrás evitar las consecuencias que eso puede tener en tu bienestar físico y mental:

Con mala salud, la capacidad de realizar cualquier actividad (incluida la profesional) se ve mermada. Esto hace que se inicie un círculo vicioso afectando cada vez más al trabajo y a la salud, obteniendo como consecuencia que enfermemos más a menudo y cada vez con mayor gravedad.

 

Recordando a Pareto

principio-pareto

Centra el foco

Hace algún tiempo dedicamos un artículo al Principio de Pareto, que decía que «el 80% de las consecuencias dependen del 20% de las causas».

Si lo aplicamos al tema que nos ocupa, significa que en el 20% del tiempo que estamos trabajando conseguimos el 80% de los resultados que obtenemos de él.

De modo que para conseguir ser más productivos no hay que trabajar más horas, sino poner el foco en optimizar las tareas que realizamos en ese 20%.

En el resto de las horas que trabajamos sólo generamos una quinta parte de los resultados, reduciéndose ese porcentaje cuanto más tiempo trabajemos al acumularse el cansancio y la saturación.

Un claro ejemplo de que la productividad cae según aumentan las horas que estemos frente a la pantalla, es lo que actualmente sucede en España. Numerosos estudios de entidades públicas y privadas, concluyen que en los países de Europa en los que se trabaja más horas (como España) la productividad es menor que en los que se trabaja menos horas.

 

Trabaja lo justo

De modo que no hay que trabajar de más sino sólo lo justo, pero ¿cuánto es lo justo?

La respuesta no es fácil porque será distinta para cada persona, pero sí que tiene que ver con dos factores clave:

Trabaja por objetivos: centrando el foco en los objetivos (rendimiento) y no en la dedicación (tiempo), conseguirás más resultados en menos tiempo.

Si antepones tus objetivos a todo lo demás, usarás tu tiempo de forma más eficaz y serás capaz de avanzar más rápidamente.

Sin embargo si tu primera prioridad es trabajar más horas, dedicarás mucho de ese tiempo a prioridades y requerimientos de terceros que contribuirán poco o nada a alcanzar tus propios objetivos

Tu energía es limitada: tu capacidad de realizar tareas complejas y resolver problemas es limitada. A partir de cierto momento, una mayor dedicación no supondrá avance alguno e incluso puede que signifique un retroceso.

Debes conocerte y saber cuándo y cómo emplear tus momentos de mayor y menor energía.

De esta forma trabajar «lo justo» no es más que saber lo que tienes que hacer (tus objetivos) y cuándo lo tienes que hacer (tu energía).

Si te alejas de estos dos parámetros, no sólo tu productividad se resentirá sino que también lo hará tu salud.

 

¿Trabajas demasiado?

¿Eres de los que están siempre trabajando y no tienen tiempo para nada? ¿Siempre estás disponible y tu teléfono echa humo? ¿O por el contrario tu tiempo libre es sagrado y lo respetas igual que el tiempo de trabajo?

Sea cual sea tu caso, ¡compártelo en los comentarios!

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

Ey, ¿No vas a dejar un comentario?

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *