Descubre cómo alcanzar tus metas mediante las fechas límite

por | May 5, 2019

¡Hola! ¿Qué tal has arrancado Mayo? Espero que con energía y ganas.

El artículo de esta semana trata de algo que no nos suele gustar mucho y que no goza de mucha popularidad, pero sin embargo es fundamental para alcanzar nuestras metas.

Me refiero a las fechas límite o deadlines.

¡Vamos con ello!

 

Pon fechas a todo

A todo lo que realmente quieras hacer, ¡claro!. El hecho de que una tarea tenga una fecha concreta en la que debe ser realizada (si es puntual) o en la que tiene que estar hecha (si es continuada en el tiempo), marca su importancia para ti y contribuye de forma crucial a que finalmente se realice o no.

Todos tenemos tareas que haremos «cuando sea el momento», «cuando tenga tiempo» o «cuando pueda». Repásalas durante un instante: ¿cuántas de esas tareas están pendientes desde hace meses o años? La realidad es que mientras esas tareas no pasen a tener una fecha concreta, lo más probable es que nunca las hagas.

¿Por qué sucede esto? La clave es que sólo depende de ti decidir cuándo es el momento, cuando tienes tiempo o cuando puedes. Quizás puede darte la impresión de que las circunstancias u obligaciones deciden por ti, pero no es así. Tus circunstancias las decides tú y las obligaciones que debes asumir también, ya que ambas son consecuencia de tus decisiones y acciones pasadas.

Por eso, si fijo el próximo viernes como fecha tope para publicar un nuevo artículo en mi blog, seguro que tendré mucho más y mejor contenido que si publico nuevos artículos sólo cuando esté inspirado.

¿Recuerdas el artículo sobre anotar todo? En él te contaba que tengo una lista de tareas llamada «Algún día». Todas ellas son tareas que nunca llegaré a hacer hasta que no las pase a una lista de un día concreto, o lo que es lo mismo hasta que no tengan una fecha definida para su realización.

 

Venciendo miedos

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You win! 🙂

El principal motivo por el que preferimos ser ambiguos, a la hora de fijar fechas límite, es que hacerlo supone un compromiso. Los compromisos a su vez, se perciben como lo opuesto a la libertad. De esta manera. Si tengo algo que hacer obligatoriamente ─es decir, un compromiso─, puede dar la impresión de que la libertad que tengo para decidir qué hacer en ese momento queda limitada.

Así nos sentimos más cómodos diciendo que haremos algo «cuando tenga un rato», porque eso significa que podremos hacerlo (o no) cuando queramos, lo que nos da una falsa sensación de libertad.

La realidad, como te comentaba en el punto anterior, es que los compromisos son consecuencia de decisiones pasadas. Por tanto, no son la antítesis de la libertad sino una consecuencia de esta.

Veámoslo con un ejemplo.

Si tienes el compromiso de ir a recoger a tu hijo del colegio todos los días a las 13:30, es porque en su momento tomaste libremente la decisión de formar una familia.

Podemos aplicar el mismo principio a las fechas límite: el hecho de que tengas que hacer algo antes de una fecha concreta es el resultado de tu decisión en el pasado de que eso te acercará a tus metas o te ayudará a conseguir tus objetivos.

 

La temporalidad adecuada

Una vez superada la fase de rechazo al compromiso, es el momento de definir fechas.

Se trata de una tarea que se perfecciona con la práctica, por lo que al principio tus deadlines no serán demasiado precisas.

Un truco para poner tus primeras fechas o bien para temporizar aquellas tareas menos definidas es usar el «antes de». Perdemos algo de concreción, pero es mucho mejor que el «cuando tenga un momento».

Un ejemplo habitual de este caso son las tareas formativas. A todos nos gustaría saber más de algún tema: tocar un instrumento, aprender a dibujar, etc. Sin embargo, nunca encontramos el momento para ponernos a ello.

Se trata de una actividad difícil de temporizar porque a priori no sabemos el tiempo que vamos a tardar en aprender a tocar la guitarra. Pero lo que sí podemos fijar es una pauta temporal de este estilo: «Antes de 2020 tengo que estar apuntad@ a un curso de guitarra y al menos haber asistido a la primera clase».

Con esta afirmación, la probabilidad de que finalmente seas capaz de interpretar tu tema favorito a la guitarra aumentará considerablemente.

 

Las fechas son sagradas

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¡Veneremos a las fechas!

Las fechas están para cumplirse. He de ponerme serio por un instante: debes ser estrict@ con tus fechas.

Ser estricto no significa que siempre tengas que cumplir todas tus fechas límite, sino que todas ellas estarán pensadas y planificadas para ser cumplidas.

A veces, especialmente cuando la fecha a cumplir es lejana, sucederán cosas que te impedirán cumplir con tus planes. Es algo normal, pues no es posible prever con exactitud lo que ocurrirá en el futuro (de ser así, la vida sería muy aburrida).

Sin embargo sí que es posible planificar cada vez de forma más realista. Aquellas fechas que no cumplas te darán una valiosa información de lo que debes y no debes hacer en la próxima planificación.

Así, cada vez tus fechas serán más realistas y poco a poco las irás cumpliendo cada vez más. Y cuanto antes empieces el proceso, antes conseguirás resultados (¿a qué estás esperando? :-))

 

Libera equipaje

No poner fechas a tus tareas no sólo implica que difícilmente vas a conseguir realizarlas, sino que tiene otro efecto negativo importante: consume recursos que no se materializan en resultados.

Todas esas cosas que harás cuando «sea el momento» están en tu lista de pendientes, pero nunca salen de ella. Son un lastre para tu productividad y para tu estado de ánimo, ya que siempre tendrás la sensación de que tienes algo pendiente que no eres capaz de resolver.

Si además encuentras alguno de esos «momentos», puede que empieces a realizar la tarea malgastando aún más recursos ya que la probabilidad de terminarla sin una fecha concreta es muy baja.

Por eso, debes tomar una decisión: poner fechas a tus tareas o bien eliminarlas de tu lista de pendientes.

Sacarlas de tu lista de pendientes no significa que las descartes, sino que no vas a emplear recursos en ellas hasta que tú lo decidas. Para ello existe una tarea (a la que evidentemente debes poner fecha :-)) que consiste en revisar tu lista de pendientes.

En mi caso el último día de cada mes aprovechando el seguimiento y adaptación de mis objetivos, también reviso mi lista de «Algún día». Y en esa revisión decido lo siguiente:

→ Las tareas a eliminar definitivamente.

→ Las tareas que voy a realizar el mes siguiente. Estas tareas las saco de la lista y les asigno una fecha concreta.

→ Las tareas que permanecerán un mes más en la lista.

Hasta que eso ocurre, ignoro totalmente las tareas de la lista «Algún día».

 

¿Qué tal te llevas con las fechas límite?

Ya sabes que en Biffwin nos fascina todo lo relacionado con el tiempo, pero tu ¿te llevas bien con las fechas? ¿tienes muchas tareas pendientes para cuando tengas tiempo?

¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios!

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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