¿Lloras cuando tienes que resintonizar la tele? -> Se FAN del cambio

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Todos tenemos un método para hacer las cosas. En nuestra etapa de estudiante nos enseñaron la forma correcta de realizar un montón de tareas, procesos y procedimientos. Después cuando adquirimos un poco de experiencia profesional, adaptamos todo ese aprendizaje al mundo real y construimos nuestra forma particular de trabajar.

Pero no nos han enseñado a adaptarnos a un mundo en permanente cambio, sino más bien a asumir que hay formas correctas e incorrectas de hacer las cosas y que son inalterables.

¿Crees que este punto de partida sigue siendo válido? O ¿La forma adecuada de hacer algo va cambiando para adecuarse a cada momento?

 

La forma física y la agilidad

Estar en buena forma física significa ser fuerte, ágil y resistente. Nadie quiere estar entumecido ni ser lento, aunque se tenga fuerza y resistencia, por eso una buena rutina de ejercicios trabaja esos tres ámbitos.

Lo mismo sucede con la forma en la que enfocas tu actividad profesional.

Puedes ser fuerte y tener un método potente de hacer las cosas, un sistema que te proporcione un alto impacto en un corto periodo de tiempo. También puedes ser resistente, consiguiendo que cuando las dificultades y los problemas te zarandeen sea muy difícil que terminen por tirarte al suelo.

Pero ni la fuerza ni la resistencia servirán de gran cosa si no eres ágil. Si no eres capaz de ser rápido y tener buenos reflejos para adaptarte a lo que sucede a tu alrededor, todo lo que hagas tendrá mucho menos impacto porque estará basado en algo obsoleto.

Vivimos en un mundo en el que todo cambia a una gran velocidad y cada vez esa velocidad es mayor. Cuando pensábamos que la tecnología era la principal responsable de este cambio tan rápido, ha llegado la situación sanitaria actual para demostrarnos que la velocidad a la que cambian las cosas puede ser mucho mayor.

Hoy te hablaré de:

  • Se fan del cambio. Vence tu resistencia.
  • Transparencia, inspección y adaptación
  • La base de tu agilidad: la retrospectiva.

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Se fan del cambio. Vence tu resistencia

Que poco nos gustan los cambios. Cuando tenemos que cambiar la manera en la que hacemos algo, siempre sentimos una sensación de rechazo inicial.

Algo similar sucede cuando tenemos que hacer algo nuevo, o en cualquier otra situación que suponga modificar lo que ya hacemos. Cualquier cosa que suponga cambiar la forma en la que hacemos las cosas, que hemos interiorizado y que hacemos casi sin esfuerzo.

Y es que nuestra mente tiende a usar la menor energía posible, es muy buena economizando energía porque cuanta menos use, menos necesita.

De modo que subconscientemente todos sentimos rechazo a lo nuevo frente a lo conocido, a lo complicado frente a lo simple, a los líos frente a la seguridad de la rutina.

Para vencer a esa resistencia yo uso un truco que me funciona bastante bien: la prueba rápida.

Consiste en hacer cosas nuevas o de forma diferente durante cortos periodos de tiempo y ver si supone un avance sobre lo que ya estabas haciendo.

El hecho de saber que el cambio es temporal y corto, hace que sientas menos rechazo pues sabes que es algo puntual y que después volverás a la tranquilidad de la rutina.

El truco es que si en la prueba descubres que el cambio supone una mejora en la forma en la que haces las cosas, tendrás una razón de peso para cambiar y por si misma será suficiente para superar la resistencia a él.

Así que ten en cuenta:

  • A tu mente no le gusta gastar energía. Siempre tenderá a lo conocido frente a lo nuevo.
  • No veas los cambios como una alteración a tu método, sino como la base para uno nuevo.
  • Básate en el pasado para construir el futuro

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Transparencia, inspección y adaptación

Ser ágil significa saber adaptarte a los cambios, basarte en lo que sucede a tu alrededor para decidir tu próxima acción.

En otras palabras, usar la experiencia adquirida para plantear tus próximos pasos. Y eso es precisamente lo que defiende el empirismo.

Todas las metodologías ágiles de gestión de proyectos tienen su base en el empirismo y en sus tres principios básicos: transparencia, inspección y adaptación.

Transparencia en lo que haces y cómo lo haces. Si tu método es claro, detallado y nítido podrás mejorarlo más fácilmente que si es difuso, aleatorio o directamente inexistente. Hacer cosas por impulsos o periodos de inspiración no ayuda a mejorar la forma que tenemos de hacerlas.

El método “tirar para adelante” o “apretar el culo” no tiene mucho margen de mejora porque su definición es prácticamente inexistente.

Inspección es echar la vista atrás y ver qué es lo que has hecho y que resultados has obtenido. Si tu método es transparente, serás capaz de medir lo que has hecho. Sabrás que ha sido efectivo y que no y en qué medida.

Adaptación es basarte en los resultados de tus mediciones y decidir las acciones que realizarás en el futuro. Si sabes lo que te ha funcionado y lo que no te ha funcionado en el pasado, podrás basarte en ello para decidir que sería aquello que mejores resultados podría ofrecerte en el futuro.

Si quieres ser ágil:

  • Se claro con lo que haces. Usa procedimientos detallados y nítidos
  • Mide lo que haces. Cuanto más preciso seas con tus mediciones, más podrás mejorar aquello que estás midiendo.
  • Adapta tus planes de futuro en base a lo que querías lograr en el pasado y en lo que has conseguido realmente.

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La base de tu agilidad: la retrospectiva

Vivimos en un mundo en constante cambio, todo cambia nuestro alrededor incluidos nosotros mismos.

Por eso si queremos ser lo más eficientes posibles, es necesario que nuestro método también evolucione y se adapte a los cambios que se producen.

Y una buena forma de conseguirlo es haciendo retrospectivas.

Una retrospectiva consiste en detener momentáneamente nuestro avance para echar la vista atrás, revisar que ha sucedido y cómo podemos aprender de ello para modificar nuestros planes de futuro.

Y una forma efectiva de hacer retrospectivas consiste en emplear las 4H.

Las 4H es un método basado en 4 preguntas que debes responder al hacer tu retrospectiva. Son las siguientes:

  • H1 -> ¿Qué debo hacer más? Determina el método, hábito, herramienta o que haya supuesto un empujón para alcanzar tus metas y busca como dedicarle más tiempo.
  • H2 -> ¿Qué debo hacer menos? Descubre que ha sido aquello que ha frenado tu avance pero que sigue siendo necesario hacer y busca como dedicarle menos tiempo.
  • H3 -> ¿Qué debo empezar a hacer? Selecciona todas esas cosas que crees que podrían ser de ayuda e incorpóralas a tu método.
  • H4 -> ¿Qué debo dejar de hacer? Investiga que ha sido eso que ha impedido tu avance o incluso que te ha hecho retroceder y elimínalo.

Así que para hacer una retrospectiva eficaz recuerda:

  • Reserva un tiempo regularmente para analizar lo que has logrado últimamente y cómo influye en lo que quieres conseguir en el futuro.
  • Define lo general: que dejar de hacer y que empezar a hacer
  • No descuides los detalles: que hacer más y que hacer menos

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¡Empieza a ser ágil HOY!

  • Usa la prueba rápida para vencer la resistencia al cambio.
  • Emplea el empirismo para mejorar tu método.
  • Haz retrospectivas para adaptarte a los cambios.

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