Guía para una estrategia de objetivos eficaz. Parte III

por

¡Hola! ¿Cómo estás?

Llegamos al final de la serie de artículos dedicada a la estrategia de objetivos. Nuestra nueva vida caribeña está cada vez más cerca 🙂

¿Preparad@ para la conclusión? ¡A por ello!

 

Recopilando

Resumamos rápidamente lo que hemos tratado en los artículos anteriores. El primer paso que debemos dar es fijar un propósito, en base al cual definiremos un objetivo principal a largo plazo (2-5 años).

Este a su vez dará lugar a una serie de objetivos anidados que serán cada vez más concretos y cercanos en el tiempo. De esta forma tendremos objetivos anuales, trimestrales, mensuales y semanales.

Hasta aquí todo bien, pero si repasas la segunda parte de esta serie verás que únicamente definimos los objetivos correspondientes a la primera de las partes cuando realizamos este anidamiento.

Dicho de otra forma, si el objetivo anual se divide en cuatro trimestrales únicamente definimos el del primer trimestre, del mismo modo que al dividir el objetivo trimestral en tres mensuales solamente determinamos el del primer mes.

¿Por qué hacemos esto? Tiene que ver con la adaptación al entorno y las circunstancias existentes y te lo cuento todo en este artículo.

 

El cambio continuo

cambio-continuo

Naturaleza cambiante

Vivimos en un mundo dónde todo cambia muy deprisa. Apenas quedan cosas «para toda la vida» y los conceptos «fijo» o «estable» han cambiado significativamente respecto al siglo XX.

Para prosperar en el entorno actual es necesario ser capaz de adaptarse y evolucionar constantemente, hay que tener la aptitud de aprender y crecer todos los días.

Pero no sólo el mundo que te rodea cambia, sino que también lo haces. Tu manera de hacer las diferentes tareas evolucionará y será cada vez más eficiente, y tu visión de las cosas también variará según te enfrentes a ellas.

Por eso los objetivos que fijes hoy a medio o largo plazo, probablemente quedarán obsoletos antes de que los alcances. Ese es el motivo por el cual tus objetivos deben evolucionar contigo, aunque sigan siendo fieles a tu propósito y valores.

 

Retrospectiva

Para llevar a cabo esta evolución, emplearemos la técnica de la retrospectiva.

Se trata de un método basado en analizar lo realizado en el pasado para determinar lo que se debe hacer en el futuro. Se trata del clásico método de «ensayo y error» pero con un nombre un poco más cool.

Sin embargo, es una táctica eficaz en los procesos de mejora continua, por lo que la usaremos en nuestra estrategia de objetivos.

Pero además de fijarnos en el pasado realizando una retrospectiva, debemos mirar al futuro y plantearnos si los objetivos que nos habíamos marcado siguen siendo válidos.

Yo empleo está técnica basándome en las respuestas a unas preguntas clave cuando finalizo un periodo de tiempo asociado a un objetivo. Son las siguientes:

  • ¿Mis circunstancias han cambiado significativamente en este tiempo?
  • ¿Mi visión del mundo que me rodea es la misma que al inicio del periodo?
  • ¿Mi eficiencia y productividad durante este tiempo han sido las que había previsto?
  • ¿He cometido errores que me hayan hecho desviarme del camino a mis objetivos?

 

Semana a semana

semana-a-semana

Así, con calma 🙂

Con esta técnica en mente, el primer ejercicio de retrospectiva a realizar será semanal.

Un buen momento para revisar lo realizado durante la semana y planificar la siguiente suele ser los Domingos por la tarde, ya que la semana actual laboralmente ha terminado, pero aún no ha empezado la siguiente.

Durante esa revisión debes poner el foco es los siguientes puntos:

  • ¿He conseguido el objetivo semanal que me había fijado?
  • ¿Cuáles han sido los problemas o impedimentos que he tenido?
  • ¿Qué ha sido aquello que ha favorecido o impulsado mi avance?

Respondiendo a estas preguntas serás capaz de fijarte tu objetivo para la próxima semana y aumentar tu productividad, minimizando los impedimentos y maximizando aquello que te favorece.

Si repites este ejercicio todas las semanas, notarás que cada vez puedes fijarte objetivos más ambiciosos y cumplirlos. Cada vez tendrás más claro lo que tienes que hacer para conseguir tus metas y cuáles son tus puntos fuertes y debilidades en ese proceso.

 

Meses y trimestres

Dentro de tus revisiones semanales hay dos ocasiones en las que tendrás que mirar un poco más allá: cuando finaliza un mes y cuando finaliza un trimestre.

El último Domingo de cada mes, además de analizar lo realizado durante la última semana, debes revisar cómo ha ido el mes que termina y si eso puede influir en tus objetivos trimestrales.

Para ello plantéate las siguientes preguntas:

  • ¿He conseguido el objetivo mensual que me había fijado?
  • Teniendo en cuenta lo realizado en el último mes ¿sigue siendo válido el objetivo trimestral previsto?
  • ¿Qué debería conseguir en el próximo mes para acercarme al objetivo trimestral marcado?

Tu rendimiento del último mes y los cambios que se hayan producido en tu entorno pueden influir no solo en la planificación del mes siguiente, sino en tu meta trimestral.

Puede que tu rendimiento ha sido mayor o menor del esperado, quizás tu visión a medio plazo haya variado ligeramente o es posible que haya sucedido algo en tu entorno cercano que haya afectado a tu eficiencia.

En cualquiera de estos casos, debes retocar tu objetivo trimestral para que se adapte a las nuevas circunstancias.

Una vez hayas adaptado tu objetivo trimestral a lo que ha sucedido en el último mes, podrás planificar el siguiente mes en consecuencia.

Repite este proceso todos los meses y tendrás tus objetivos siempre definidos de forma óptima para alcanzar tus metas.

 

El largo plazo

largo-plazo

Miremos al final del camino

Siguiendo el mismo esquema descrito para los meses y trimestres, también debes revisar y adaptar tus objetivos a largo plazo.

Será los que modifiques con más frecuencia, ya que el hecho de que sean a largo plazo implica que su definición de partida será menos precisa que aquellos que son más cercanos en el tiempo.

Para ello, al final de cada trimestre puedes plantearte las mismas preguntas que en el caso anterior:

  • ¿He conseguido el objetivo trimestral que me había fijado?
  • Teniendo en cuenta lo realizado en el último trimestre ¿sigue siendo válido el objetivo anual previsto?
  • ¿Qué debería conseguir en el próximo trimestre para acercarme al objetivo anual marcado?

Sigue este mismo proceso también para tu objetivo principal (ese a cumplir en un periodo entre 2 y 5 años) al final de cada año.

Emplea esta técnica de revisión y adaptación al final de cada semana, mes, trimestre y año y te asegurarás que siempre vas en la dirección correcta. Incluso aunque esa dirección cambie con el tiempo.

 

¿Y el caribe?

Si aplicamos la retrospectiva a nuestro plan caribeño, es posible que después del primer año decidamos que vamos a cambiar de zona de destino, adelantar o retrasar nuestra partida o incluso modificar el planteamiento sustituyendo la playa y el sol por la nieve y la montaña.

Sea como fuere, siempre estaremos avanzando en dirección a nuestro propósito. Puede que el camino no siempre sea en línea recta, pero el rumbo será claro.

 

¿Cuál es tu estrategia?

¿Qué te ha parecido mi estrategia de objetivos? ¿Se parece a la tuya? Dame tu opinión en los comentarios y seguro que entre todos podremos mejorar nuestras estrategias.

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

Ey, ¿No vas a dejar un comentario?

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *