Guía para una estrategia de objetivos eficaz. Parte II

por

¡Hola! ¿Cómo va todo?

Bienvenid@ al segundo artículo de la serie dedicada a la estrategia de objetivos. Si quieres seguir este tema desde el principio, puedes echar un vistazo al artículo anterior aquí.

¿Todo listo? ¡Vamos a por ello!

 

Veraneando

Como recordarás, en el artículo anterior nos habíamos fijado el objetivo de mudarnos al caribe de forma permanente en un plazo de cinco años.

Para eso, habíamos marcado el siguiente objetivo para el primer año: «Conocer con detalle las condiciones socioeconómicas del lugar de destino y en base a ellas fijar una ocupación que me permita vivir en él de forma holgada».

Para llegar a conseguirlo, te expondré en este artículo cuál es el método que actualmente empleo para convertir un objetivo a largo plazo (como el que nos ocupa) en otros más pequeños y manejables.

A mí me realmente me funciona, ¡espero que a ti también!

 

Divide y vencerás

divide

Mucho más manejable así

El método de división que sigo se basa en fraccionar un objetivo en varias partes y posteriormente seleccionar la primera de ellas, aquella que es la más cercana en el tiempo.

El objetivo correspondiente a esta primera parte se fraccionaría a su vez en partes más pequeñas, iniciando de nuevo el proceso.

Continuo con este procedimiento hasta obtener una parte tan pequeña que sea capaz de incluir tareas concretas a realizar y tan cercana en el tiempo que sea posible planificarla con detalle.

Después de un montón de pruebas e intentos, he fijado como objetivo más pequeño y por tanto indivisible el correspondiente al lapso de tiempo de una semana.

Pero, ¿cómo hago estas divisiones? Teniendo en cuenta únicamente dos conceptos: prioridad y proporción.

 

Priorizando

A la hora de dividir un objetivo, lo primero que debes determinar es aquello que es más prioritario para alcanzarlo. Se trata de lo que debes hacer en primer lugar para que todo lo que venga detrás tenga sentido. Eso que te va a permitir avanzar en el futuro.

Un error muy común en este paso (y que yo cometí) es empezar por tareas que realmente no son prioritarias, lastrando el avance de todo el proceso.

Un buen método para distinguir aquello que es prioritario, es hacerte preguntas similares a las que comentamos en el artículo anterior: ¿qué es lo primero que debería conseguir en para que se cumpla el objetivo?, ¿qué es aquello sin lo que es imposible alcanzar el objetivo?

Lo más importante o crucial para conseguir tu objetivo debe hacerse en primer lugar, por lo que al dividirlo se incluirá en la primera parte resultante.

 

Proporcionando

proporcionando

Tranquil@, con una aproximación vale 🙂

Una vez que ya has priorizado y sabes que es aquello que debes hacer en primer lugar, debes proporcionarlo para la división que estés realizando.

Por ejemplo, si estás dividiendo tu objetivo anual en objetivos trimestrales estos deben abarcar un 25% de aquel (al tener un año cuatro trimestres).

Proporcionar puede ser una tarea difícil, pues nos estamos basando en hipótesis y predicciones, pero no debes preocuparte porque revisarás y adaptarás tus objetivos a largo plazo constantemente gracias a la retrospectiva que veremos en el siguiente artículo.

 

El trimestral

Con la prioridad y la proporción en mente, volvamos a nuestro objetivo anual y empecemos a dividirlo.

Para ello, nuestra primera división va a ser en trimestres.

Empleando la prioridad y proporción, debemos conseguir determinar el objetivo para el primer trimestre que incluirá aquello más prioritario y que abarque en torno a un 25% del objetivo anual.

Veámoslo con nuestro plan de pasar calor indefinidamente en el paraíso caribeño :-).

Teniendo en cuenta que el objetivo anual es «Conocer con detalle las condiciones socioeconómicas del lugar de destino y en base a ellas fijar una ocupación que me permita vivir en él de forma holgada», lo primero que tenemos que hacer es saber cual va a ser el destino elegido.

Así que, te propongo dividir este objetivo anual en cuatro partes por orden de prioridad de la siguiente forma:

  • Investigación de lugares según nuestras preferencias y determinación de un grupo de destinos candidatos.
  • Recopilación de información de los lugares candidatos y elección del destino final.
  • Investigación detallada de las condiciones socioeconómicas del lugar
  • Determinación de ocupación en el lugar elegido

Por tanto, nuestro objetivo para el primer trimestre sería la primera de estas partes: «Investigación de lugares según nuestras preferencias y determinación de un grupo de destinos candidatos».

 

El mensual

mensual

Con sus 28, 29, 30 o 31 días

El siguiente paso son los objetivos mensuales. El método para fijarlos es el mismo que en el caso anterior: prioridad y proporción.

En este caso la proporción será de un 33% sobre el objetivo trimestral que es el inmediatamente superior (al tener un trimestre tres meses).

Apliquémoslo al objetivo trimestral que hemos fijado en el paso anterior: «Investigación de lugares según nuestras preferencias determinando un grupo de destinos candidatos»

Para el grupo de destinos candidatos te propongo incluir tres. Tres destinos posibles es una cantidad bastante manejable para posteriormente elegir uno, por lo que podemos dividir el objetivo trimestral en tres partes de la siguiente forma:

  • Determinación del primer candidato
  • Determinación del segundo candidato
  • Determinación del tercer candidato

De esta forma ya tenemos el objetivo para nuestro primer mes: «Determinación del primer destino candidato».

 

El semanal

¡Ya estamos en el paso final! 🙂

Como te adelantaba al principio del artículo, el objetivo semanal es la división más pequeña que vamos a hacer. A partir de este, fijaremos las tareas diarias que debemos realizar para alcanzar el objetivo semanal.

De nuevo, usaremos la prioridad y proporción, pero en este caso con una particularidad importante: ha llegado el momento de concretar, de ser precisos en la definición de los objetivos, de transformar ideas y buenas intenciones en acciones reales y tangibles.

En este punto es posible ser concreto, porque una semana es un lapso de tiempo lo suficientemente corto como para prever con cierta precisión lo que va a suceder en tu entorno cercano.

Seguramente ya tendrás citas, reuniones y eventos agendados y sabrás cuales son los problemas, impedimentos y limitaciones que te esperan.

Con toda esta información, serás capaz de definir con alto grado de detalle tus objetivos para la próxima semana.

En nuestro caso, vamos a dividir en cuatro partes (una por semana) el objetivo mensual que teníamos del paso anterior «Determinación del primer destino candidato»:

  • Selección de zona geográfica general (continente, área, etc.).
  • Selección de zona geográfica particular (zona de entre 5-10 localidades).
  • Determinación de pros y contras de cada localidad de la zona.
  • Elección de localidad final.

Así que ya tenemos nuestro primer objetivo semanal: “Selección de zona geográfica general para el destino candidato”.

Así que un ejemplo de objetivo que podríamos obtener sería algo así “Zona Oeste del Mar Caribe, incluyendo la zona mejicana desde Cancún a Chetumal y toda la costa de Belice”

Con este objetivo en mente, ya podrás planificar las tareas diarias para conseguirlo y una vez lo hagas estarás más cerca de tu objetivo final.

 

No te pierdas el final

En el próximo artículo te contaré cómo revisar y actualizar tus objetivos, pues únicamente el hecho de que intentes alcanzarlos hará que tengas que modificarlos con bastante frecuencia. Pero si antes tienes algo que decir, ¡anímate y déjame un comentario!

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

Ey, ¿No vas a dejar un comentario?

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *