Guía para una estrategia de objetivos eficaz. Parte I

por | May 16, 2019

¡Hola! ¿Todo bien? Espero que te vaya todo espectacular 🙂

Con este artículo voy a empezar una nueva serie dedicada a algo que tenía pendiente desde hace algún tiempo: la estrategia de objetivos.

Te contaré como gestiono actualmente mi estrategia de objetivos, después de algún tiempo aplicando y mejorando el sistema. Espero que te sea útil

¡Vamos allá!

 

El propósito

Lo primero que debes determinar antes de pensar en tus objetivos es en tu propósito. Este forma parte de ti mismo y define tus acciones, te dice por qué y para qué haces lo que haces todos los días.

En definitiva, define quién eres a través del rumbo que sigues en aquello que haces.

Es posible que nunca hayas reflexionado sobre este asunto. Es habitual dejarnos llevar por nuestro entorno, haciendo aquello que se espera que hagamos según lo que la sociedad u otras personas esperan de nosotros. En definitiva, siguiendo un propósito predefinido que otros han fijado para nosotros.

Esta situación no es obligatoriamente negativa, ya que un propósito «social» es tan válido como cualquier otro.

Sin embargo, el propósito debe ser aceptado consciente y deliberadamente por cada persona. Debe ser cada individuo el que defina el rumbo de los actos de su vida.

Por eso, te invito a que te pares un momento a reflexionar un instante y te preguntes: ¿por qué hago lo que hago? Si obtienes respuestas del tipo «para ir tirando», «porque es lo que hay» o «es lo que toca»  debes valorar la posibilidad de definir tu propósito.

 

Objetivos principales

objetivos_principales

¡Atención! ¡Importante!

Una vez sabemos cuál es nuestro propósito, debemos marcarnos unos objetivos acordes a él.

Es habitual que las personas tengan sueños o deseos que nunca se van a cumplir, porque en el fondo saben que no van a hacer nada por alcanzarlos. No van a fijarse objetivos que les acerquen a ellos.

Estos sueños se identifican fácilmente porque suelen empezar por las palabras «Algún día…» o «Cuándo…».

Expresiones como «Algún día dejaré todo y me iré a viajar por el mundo», «Cuando me toque la lotería dejaré el trabajo y me dedicaré a lo que me gusta de verdad» o «Cuando haya ahorrado lo suficiente montaré mi propio negocio», indican que es muy poco probable que estos deseos se cumplan.

Sin embargo, si tienes un objetivo fijado acorde con tu propósito cambiarás esas expresiones por otras del tipo “En 5 años me gustaría estar viajando por el mundo”. En este caso sí que tendrás posibilidades de cumplirlo. Aunque tardes diez años o sólo viajes por un continente, siempre te acercarás más a tu propósito que aquel que no tiene objetivos.

 

Temporizando

Ahora que sabes cuál es tu propósito y te has fijado unos objetivos principales acordes a él, es el momento de darle una pauta temporal.

La temporalidad de los objetivos principales no suele ser muy precisa, puesto que se trata de objetivos a largo plazo y es más difícil prever lo que sucederá dentro de un año que lo que acontecerá mañana.

Por ese motivo tus objetivos deben evolucionar contigo y con el mundo que te rodea, adaptándose a cada momento.

Por tanto, la definición temporal de tus objetivos principales no tiene que ser muy concreta, pero sí que debe existir. No te preocupes ahora de su precisión, la iremos puliendo poco a poco en esta serie de artículos.

Personalmente para temporizar mis objetivos principales manejo plazos de entre dos y cinco años. Menos de dos años no suele ser tiempo suficiente para alcanzar un objetivo principal si no has empezado ya, y más de cinco es demasiado tiempo como para que siga siendo válido, teniendo en cuenta la velocidad a la que se mueve el mundo actualmente.

 

«Matrioshkando» objetivos

matrioshkando_objetivos

Eso es, unas dentro de otras 🙂

Dediquemos unos instantes a repasar lo que tenemos hasta ahora:

  • Un propósito definido
  • Un objetivo general a largo plazo acorde con ese propósito

El siguiente paso es dividir el objetivo general en objetivos más pequeños, de tal forma que lleguemos a un punto en el que definamos lo que tenemos que conseguir en el día a día para alcanzar nuestras metas a largo plazo.

Para ello vamos a tratar a los objetivos como si fueran matrioskas, introduciendo unos dentro de otros de forma que su concreción sea cada vez mayor y su definición temporal cada vez más cercana.

En este punto cada persona puede tener una estrategia de objetivos diferente, así que lo que voy a hacer es contarte la mía. Aunque hago ajustes en ella constantemente, he conseguido fijar una base sólida y que me ofrece resultados satisfactorios en estos momentos.

¿Quieres saber cuál es? ¡Pues sigue leyendo!

 

El anual

El primer objetivo que me marco tiene carácter anual. Se trata de aquello que debe cumplirse en primer lugar para alcanzar mi propósito (que recuerda que tiene un plazo temporal mayor).

Para determinar este primer objetivo es útil hacerse preguntas similares a estas: ¿qué es lo primero que debería conseguir para que se cumpla?, ¿qué es aquello sin lo que es imposible llegar a mi propósito?

La respuesta a esta pregunta unida a una magnitud acorde para la duración de un año, será tu objetivo anual. Esta magnitud al principio será poco precisa, pero no te preocupes porque revisarás frecuentemente tu estrategia de objetivos para adaptarla a tus capacidades y tus circunstancias. Hablaremos de esta revisión en el siguiente artículo.

 

Me traslado al verano

traslado_al_verano

Frío no parece que haga..

Ahora que estamos empezando con este proceso, vamos a ilustrar el proceso con un ejemplo.

Imaginemos que te has fijado el propósito de vivir y trabajar de forma permanente en algún sitio cálido y costero. Digamos además que es en el caribe. Pretendes cambiar tu rutina urbana por un lugar con más naturaleza y que te ofrezca frecuentemente nuevas y excitantes experiencias.

Es un propósito relativamente común en España, sobre todo en las personas que viven en grandes ciudades.

Vamos a fijar pues un plazo de cinco años para que estés en tu destino y con un trabajo que te permita vivir de él sin pasar apuros económicos.

¿Qué te parece la idea? ¿La harías tuya? 🙂

 Como ya tienes tu propósito, vamos a fijarnos el objetivo del primer año. Lo primero que debes saber es dónde vas a ir a qué te vas a dedicar.

Por tanto, tu objetivo anual para el primer año sería algo más o menos así: «Conocer con detalle las condiciones socioeconómicas del lugar de destino y en base a ellas fijar una ocupación que me permita vivir en él de forma holgada»

 

Continuará..

En los próximos artículos convertiremos este objetivo anual en objetivos más manejables y concretos, como parte de nuestro plan para trasladarnos al caribe y disfrutar de un verano perenne.

Pero eso será la semana que viene así que ¡estate atent@! Y si quieres que te avise cuando haya un nuevo artículo disponible, puedes suscribirte al blog aquí (además tiene regalo :-)).

Y tu ¿tienes una estrategia de objetivos?, no seas tímid@ y ¡cuéntamelo en los comentarios!

¡Un fuerte abrazo!

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