Como encontrar tu trabajo ideal. Parte II

por | Abr 12, 2019

¡Hola! ¿Qué tal todo?

El artículo que vas a leer es el segundo de la serie dedicada a la búsqueda de empleo. Si no has leído el artículo anterior, échale un vistazo aquí.

¿Estas preparad@? ¡Vamos allá!

 

 Recopilando información

El primer paso en la estrategia para encontrar tu trabajo ideal es coger papel y lápiz (o teclado y monitor) y escribir toda la información que has generado después de leer el artículo anterior. Es la siguiente:

 

Trabajo ideal

Define cuál es el trabajo que te gustaría desempeñar. No escatimes en detalles, cuanto más definido esté, más podrás afinar el tiro posteriormente.

El trabajo de tus sueños debe ser acorde con tus valores, tu pasión y tus metas. Será aquel que te permite desarrollarte como profesional y como persona. Se trata del trabajo que no necesita conciliación porque forma parte de tu vida y no de un «mal necesario». Es aquello que seguirías haciendo, aunque económicamente tuvieras la vida solucionada.

Esto suena bastante utópico, pero las utopías bien entendidas no tienen nada de malo. De hecho, son bastante útiles a la hora de determinar ideales. Si te pones el listón muy alto y haces todo lo posible por alcanzarlo, seguro que llegarás lejos aunque no alcances la meta que te has marcado. Sin embargo, si te lo pones bajo, tú mismo te auto limitarás en aquello que puedes alcanzar.

 

Mi valor

Una vez definido tu trabajo ideal, debes determinar cuál es el valor que vas a aportar a la empresa. Será aquello en lo que eres bueno, que se te da mejor que los demás, y que tú puedes ofrecer y los demás candidatos, no.

Puede que pienses que esta parte es muy difícil si no tienes demasiada experiencia en el mundo laboral o si estás buscando un cambio de sector o de profesión.

No debes preocuparte en exceso por esto, porque, en este tipo de puestos «junior» las empresas ya son conscientes de que los candidatos no tienen experiencia. Por eso se centran en la actitud.

La actitud siempre es importante, pero en las primeras experiencias laborales es fundamental. Tu expediente académico o tu experiencia profesional (si la tienes) no te servirá de nada si no demuestras que tienes ganas de afrontar retos, resolver problemas y crecer como profesional y como persona.

 

Seleccionando candidatos

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¡Justo ese!

Es el momento de que selecciones a tus candidatos.

Si has leído hasta aquí (incluyendo el artículo anterior), ya te habrás dado cuenta de que en realidad lo que estamos haciendo es seleccionar una empresa que se va a beneficiar del valor que tú puedes ofrecer, y no al contrario.

Esta visión es fundamental, porque es el motivo principal por el que te van a contratar. Cuanto más te centres en lo que la empresa va a ganar por tenerte y menos en lo que la empresa puede ofrecerte, más interesadas estarán en contar con tus servicios.

Seleccionar tus candidatos es fácil, sólo tienes que bucear en Internet hasta que encuentres a todas las organizaciones en las que puedas desempeñar el trabajo que quieres.

Saca de nuevo tus apuntes y anota todas las empresas que hayas seleccionado y el puesto o puestos que te gustaría desempeñar en cada una.

 

Investiguemos un poco

El siguiente paso es adentrarte un poco más en tus candidatos. Cuanto más les conozcas, más fácil te resultará saber qué es lo que necesitan, y más podrás enfocar tu valor hacia ello.

Para conocerles un poco mejor, es útil hacerse las siguientes preguntas:

¿Cuál es su modelo de negocio? ¿Qué problemas o necesidades soluciona a sus clientes? ¿Cuáles son sus principales políticas internas? ¿Cuánto facturó el año pasado? ¿Cuántos trabajadores tiene? ¿Qué crees que le falta o que le sería interesante tener para aumentar el valor que ofrece?

No tendrás que dedicar demasiados esfuerzos a responder a estas preguntas. Toda la información la encontrarás en su web y redes sociales, o bien será información pública a la que tendrás acceso fácilmente.

 Añade toda esta información a tus notas.

 

Iniciando la estrategia

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Mmmm…

Si has llegado hasta aquí, tendrás un montón de información valiosa en tus apuntes. Tienes las características de tu trabajo ideal al que has puesto nombre y apellidos en forma de empresas y puestos. Sabes lo que ofrecen esas empresas y cuál es su modelo de negocio. También conoces cuál es tu valor diferencial respecto al resto de candidatos.

Es el momento de usar esta información para realizar acciones concretas.

Ahora que conoces lo que cada empresa espera conseguir de un trabajador en el puesto que quieres y también lo que tú puedes aportar, es hora de que surja la magia :-).

Tu misión consistirá en ofrecer a cada empresa aquello que quiere, a partir del valor que tú puedes ofrecer. Es decir, tratar de adaptar y concretar para cada empresa aquello que tú aportas. Debes moldear tus habilidades para que encajen con las necesidades de tu empleador.

En este proceso es posible tengas que adquirir nuevas habilidades o mejorar algunas que ya tengas para reforzar tu valor. Hazlo y podrás ofrecer más y a un mayor número de organizaciones.

 

Preparando recursos

 Bien, ha sido duro, pero… ¡Ya casi lo tienes!

Ahora ha llegado el momento de preparar los recursos que vas a utilizar para demostrar a tu futuro empleador de lo que eres capaz, aquello que realmente va a convencer a la empresa que contratarte va a suponer un aumento claro en su rentabilidad.

Así que irremediablemente toca hablar del Curriculum Vitae.

Voy a ser claro: el CV tal y como lo conocíamos ha muerto. A las empresas lo que les interesa es lo que puedes hacer para ellas en el futuro, no lo que has hecho en el pasado. Les importan los hechos palpables y comprobables, no las listas de logros en un papel.

El CV es útil para tener una idea general de la trayectoria profesional de una persona, pero se queda corto para saber qué puede aportar en el futuro.

Así que debes ir un poco más allá.

ir-mas-alla

Un poco más, sólo hasta el árbol 🙂

Prepara datos y recursos adicionales de los proyectos en los que has participado en el pasado. Enséñalos si es posible y demuestra lo que tu trabajo aportó a ellos. Añade datos estadísticos y numéricos, y evidéncialos con hechos.

Si tienes algún proyecto personal relacionado con tu labor profesional, muéstralo y explica por qué lo haces y cuál es su objetivo.

En definitiva, demuestra activamente lo que has hecho y lo que eres capaz de hacer. El mero hecho de que algo aparezca en tu CV no demuestra nada. Cualquiera puede escribir un logro en un papel, pero sólo los que realmente lo han conseguido pueden demostrar lo que hicieron.

No es lo mismo que en tu CV ponga que has sido Director de Marketing durante 3 años, a que enseñes las campañas que se llevaron a cabo durante ese periodo, cuáles eran sus objetivos, que resultado obtuvieron y cuál fue tu contribución a ellas.

No se puede comparar el hecho de que en tu CV ponga que dominas la programación Android, a que muestres una app operativa con las últimas funcionalidades que han lanzado l@s chic@s de Google.

No tiene nada que ver que en tu CV ponga que tienes experiencia como Agente Comercial, a que emplees tus técnicas comerciales para venderte a ti mismo.

¿Captas la idea? 🙂

 

Recapitulando

Hasta aquí el segundo artículo de la serie dedicada a la búsqueda de empleo. En el próximo hablaremos del proceso de selección e ilustraremos todo el proceso con un ejemplo.

Pero antes de cerrar esta entrada, repasemos rápidamente lo que hemos comentado en este artículo:

  • Consigue un cuaderno 🙂
  • Anota en él cuáles son las características de tu trabajo ideal y concrétalo en empresas y puestos.
  • Investiga tus empresas candidatas y las competencias de tu puesto deseado en ellas
  • Enfoca tu estrategia
  • Prepara tus recursos

¿Qué te parece esta visión de la búsqueda de empleo? ¿Cambiarías algo? ¡Dímelo en los comentarios!

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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