Como encontrar tu trabajo ideal. Parte I

por | Abr 4, 2019

¡Hola de nuevo! ¿Qué tal va eso? Espero que hayas dado la bienvenida al mes de abril con energía y fuerza.

Este va a ser el primer artículo por entregas de Biffwin, espero que te resulte interesante y que el nuevo formato no te resulte pesado.

Lo he decidido así porque quiero tratar un tema complejo: la búsqueda de empleo.

La búsqueda de empleo, aunque al principio no lo pueda parecer tiene mucho que ver con la productividad. También debemos ser productivos cuando buscamos empleo, incluso más que cuando ya lo tenemos pues las acciones que realicemos influirán en nuestro futuro de manera más contundente e inmediata.

También la estrategia de objetivos y la planificación semanal se vuelven aún más importantes pues estamos trabajando directamente sobre nuestro destino profesional.

En esta primera parte, me voy a centrar en el enfoque general que a mi parecer es el adecuado para realizar una búsqueda de empleo efectiva.

¡Vamos con ello!

 

Los antecedentes

Este tema me interesa especialmente porque lo vivo en primera persona en mi día a día.

Gestiono una empresa de desarrollo de software desde 2013 junto a mi amigo y socio Álvaro y estamos en constante búsqueda de talento.

He recibido muchos Curriculum Vitae en respuesta a ofertas de empleo, he tramitado bastantes candidaturas espontáneas y he hecho un gran número de entrevistas. También he trabajado con varias empresas de selección de personal.

En todo este bagaje he tenido la impresión de que en muchos casos hay una falta de alineación evidente entre lo que la empresa quiere y lo que el candidato quiere. Y no me refiero a sueldos ni horarios, sino a propósitos, objetivos y metas.

Por eso he escrito este ladrillo que estás a punto de disfrutar 🙂

 

Proactivo vs Reactivo

proactivo-reactivo

Esta bien, aquí se lleva más la reactividad 🙂

 Seguro que has escuchado más de una vez que hay que ser proactivo. Hubo una temporada que era la palabra de moda en el entorno laboral, pero poca gente sabía (y sigue sin saberlo) que significa realmente.

Ser proactivo significa adelantarte a los acontecimientos y pasar a la acción antes de que suceda aquello que esperas, mientras que ser reactivo significa pasar a la acción en respuesta a algo que ya ha sucedido. Son definiciones de andar por casa, pero creo que se entiende la idea.

Nuestro estado natural es ser reactivos, adaptándonos a nuestro entorno laboral, social o económico. La evolución misma se basa en la reactividad, no trata de cambiar el entorno, sino que se adapta a él.

Sin embargo, ser reactivo tiene un problema importante: no te permite avanzar.

Para poder progresar es necesario el pensamiento proactivo, pasando de adaptarte a las circunstancias a crear las circunstancias.

El ser humano pasó de vivir en cuevas a construir viviendas cuando decidió dejar de adaptarse a lo que le daba la naturaleza y tuvo una actitud proactiva. La ganadería y la agricultura surgieron porque alguien fue proactivo y decidió dejar de conformarse con lo que le ofrecía el entorno natural.

Si reflexionas un instante, se te ocurrirán otros muchos ejemplos.

 

Proactividad y búsqueda de empleo

La búsqueda de empleo tradicionalmente ha sido una actividad reactiva. Se basaba (y aún se basa) en revisar ofertas para reaccionar a ellas enviando nuestro Curriculum Vitae.

Esto ya no es válido.

El primer punto que hay que tratar en una búsqueda de empleo, es plantearse que trabajo se quiere encontrar. Es necesario decidir cuál es el trabajo ideal para cada uno e ir a por él, no conformándose con menos.

Puede sonar algo descabellado, pero es la única forma de conseguir el trabajo de tus sueños. Si simplemente quieres un trabajo «de lo que sea», tú mismo serás «cualquiera» y tu vida será «como la de todos».

Seguro que si estás leyendo este blog es porque no te conformas con lo de siempre, así que es posible que no te suene tan raro después de todo.

Por tanto, si tu objetivo es encontrar tu trabajo ideal debes salir a buscarlo, debes tomar la iniciativa, debes ser proactivo.

 

Apunta bien

apunta-bien

Justo ahí, al lado de la pequeña.

La estrategia para encontrar el empleo en la actualidad suele consistir en responder a un gran número de ofertas hasta que, por pura probabilidad, en alguna consigamos hacernos con el puesto.

Lamento decirte que esta estrategia tampoco es válida en la actualidad.

Si tienes claro el trabajo que deseas, debes centrar tus tiros en conseguirlo. Concentra tus esfuerzos en un nicho pequeño, en vez de dispersarlos en un abanico muy amplio.

Sé específico y podrás ofrecer a las empresas habilidades y recursos que otras personas con un enfoque más generalista no pueden.

Realiza acciones personalizadas para tu nicho que ofrezcan valor para que sean tu elemento diferenciador respecto a tus competidores. No es necesario que haya una oferta vacante para conseguir un empleo, toma la iniciativa y muestra a la empresa lo que eres capaz de ofrecer.

 

Ponte en valor

En este punto, ya has realizado una reflexión y has determinado el trabajo ideal para ti. También has definido el nicho al que vas a dirigirte. ¡Vas por buen camino!

Antes de iniciar las acciones de la búsqueda de empleo propiamente dichas, debes ponerte en valor.

¿Qué significa eso?, que debes saber cuál es el valor que tú puedes ofrecer a la empresa que puede contratarte en el trabajo que quieres. Aquello que la empresa necesita y que tú puedes ofrecer mejor que nadie. Lo que se volverá imprescindible para ella una vez lo tenga.

Esto nuevamente puede sonar extraño, pero no debes perder de vista que el objetivo de cualquier empresa, por definición, es ser rentable y ganar dinero.

No van a contratarte con razones sociales, fiscales o de imagen, sino porque van a sacar un rendimiento económico de tu trabajo.

Cuanto más valor seas capaz de generar y, como consecuencia más rentabilidad puedas aportar, más interesada estará la empresa en contratarte.

 

Pon el foco en dar

Tradicionalmente a la hora de buscar un empleo solemos focalizarnos en lo que nos va a aportar: sueldo, horario, ambiente laboral, etc.

Sin embargo, si realmente quieres atraer la atención de las empresas debes focalizarte en lo que tú puedes ofrecer en vez de en lo que vas a recibir.

Tu objetivo no debe ser ganar más dinero o tener mejores condiciones laborales, sino en aportar más valor a la empresa para la que trabajas.

Si pones el foco en dar, no sólo atraerás la atención de más empresas, sino que tus condiciones laborales mejorarán por sí solas, ya que serás un activo muy valioso que tu empresa querrá proteger y conservar.

 

Continuará…

En la segunda parte que publicaré la semana que viene, me centraré en la definición de una buena estrategia de búsqueda de empleo y en las acciones concretas que habría que realizar en ella.

Mientras tanto ¿por qué no me cuentas lo que te ha parecido esta primera parte en los comentarios?

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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