Cómo conseguir aumentar tu motivación con tres simples reglas

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¡Hola! ¿Todo bien? 🙂

Aquí en el hemisferio Norte, la mayoría de las personas se acaban de incorporan al trabajo después de su período de vacaciones.

Así que probablemente sea la época del año en la que la motivación para realizar actividades profesionales es menor. Lo cual me ha llevado a preguntarme: ¿por qué no intento hacer algo al respecto?

Y de ese pensamiento ha surgido este artículo, por lo que espero que te sea útil si acabas de regresar al trabajo.

¿Estás preparad@?¡Vamos con ello!

 

El porqué

Hace tiempo que no recurrimos a la RAE así que veamos que nos dice de la palabra «motivación». En su tercera acepción la define como «conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona».

Es una buena definición, pero no nos da pistas para entender el porqué de la motivación, así que tendremos que investigar por nuestra cuenta.

Interrumpe por unos instantes la lectura de este artículo y piensa en las cosas que te motivan y las que no. En aquello que estás deseando hacer y en esas otras cosas que tratas de evitar a toda costa. En eso que cuentas a todo el mundo y también en lo que prefieres no dar publicidad.

¿Qué tienen en común todas las cosas que te motivan?

Que importan.

Aquello que te motiva lo hace porque es importante para ti, porque merece la pena, porque ocupa un lugar destacado acorde con tus valores.

Por tanto, si lo vemos desde el punto de vista profesional los proyectos que te motiven serán aquellos que te apasionen, que te acerquen a tus objetivos o que consigan que te sientas más realizado.

 

Estímulos artificiales

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Aún hay cosas que no se pueden comprar (no muchas :-))

Sin embargo, es habitual que nuestros estímulos más habituales para realizar actividades profesionales tengan que ver con bienes materiales. Tener una casa mejor, un coche mejor o simplemente tener una cuenta bancaria más abultada.

Esta discrepancia entre lo que importa y los bienes materiales, es lo que provoca que si analizas un poco tu entorno, descubras que las personas más motivadas no suelen ser aquellas de más alto poder adquisitivo.

De hecho, lo que suele suceder es justo lo contrario: a mayor nivel económico el estrés, la frustración y la desmotivación también son mayores.

Y es que una vez que se tienen las necesidades básicas cubiertas, los logros económicos cada vez importan menos y adquieren más trascendencia los relacionados con los valores y objetivos.

 

Las reglas

Así que el secreto para estar motivados es hacer tareas que importen, de forma que las hagamos porque queremos hacerlas y no porque debemos hacerlas.

Naturalmente no es posible estar siempre motivados, pues hay tareas totalmente necesarias y muy poco motivadoras. Pero estas no son el objeto de este artículo.

Entonces ¿cómo se puede estar más motivado frente a una tarea? ¿hay alguna regla o truco para aumentar su relevancia y que por tanto sea más motivadora?

Claro que los hay. En la red encontrarás multitud de información sobre motivación, incluyendo tipos, teorías, enfoques y técnicas.

De toda esta información, como suele ser habitual en mis artículos, te voy a contar la que personalmente me ha funcionado tanto para mi propia motivación como para motivar a otras personas. ¡Espero que a ti también te sirva!

Se trata de las reglas de la motivación de Daniel Pink. Este autor mediante un método empírico, ha sintetizado la «ciencia» de la motivación de forma magistral en tres reglas: Propósito, Maestría y Autonomía.

 

Propósito

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Una línea de meta clara es importante

La primera regla que se ha de cumplir para que una tarea sea motivadora es que tenga un propósito. Es necesario que tenga una utilidad, que sirva para algo, que su finalidad sea clara.

En definitiva, debe tener unas consecuencias positivas obvias, constatables y medibles.

No es necesario que el propósito sea especialmente trascendente o de vital importancia, sino únicamente patente y verificable.

La enhorabuena de un cliente, el reconocimiento de un superior o simplemente comprobar cómo encaja un cometido en el trabajo de un equipo, son propósitos suficientes para hacer que una tarea sea motivadora.

Para que su efecto sea más potente, este propósito debe ser directo e inmediato. Que no sea necesario buscarlo, sino que quede claro lo más rápido posible.

Por eso si diriges a un equipo no dejes de felicitarlos por el trabajo bien hecho, o si eres el cliente de un servicio no olvides dar la enhorabuena a tu proveedor por su trabajo y hazle saber que te es útil.

Si por el contrario trabajas solo, puedes centrarte en como la tarea te acerca a tus objetivos o encaja en un plan de trabajo mayor.

 

Maestría

La segunda regla para que una tarea sea motivadora es que aporte maestría, que implique un aprendizaje, que nos ayude a ser mejores.

Todos buscamos ser una versión cada vez mejor de nosotros mismos, por lo que nos tienden a atraer más las cosas innovadoras y que supongan cierto reto que las mecánicas o rutinarias.

Por este motivo siempre debes aprender de aquello que haces, sentir que las tareas que realizas te ayudan a evolucionar y a ser cada vez mejor profesional. De esta forma, cuanta más maestría pueda proporcionarte una tarea, más motivadora será.

Para ello es muy útil realizar retrospectivas como comentamos en el último artículo de la serie dedicada a la estrategia de objetivos, pero cualquier otro método que implique aprender de lo que haces, también te servirá para dotar a tus acciones de maestría.

 

Autonomía

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¡Ojo! no confundir autonomía y aislamiento

La tercera y última regla se da principalmente en las tareas que provienen de terceras personas, y es la autonomía.

La capacidad de que la persona responsable de una tarea decida (aunque sea de forma parcial) cómo, dónde y cuándo realizarla para hacerlo con éxito es un importante ejercicio de iniciativa.

La iniciativa a su vez tiene una gran importancia, porque aumenta el compromiso que se adquiere con el cometido a realizar.

Veamos un ejemplo. Imagina que te encargan realizar una tarea con una serie de características y tiempo límite, y plantéate los siguientes escenarios:

  • Tu jefe te dice que puedes organizarte como quieras y emplear los métodos y herramientas que prefieras para el encargo, siempre que la tarea esté realizada en tiempo y forma
  • Tu superior te indica los pasos que debes seguir, las herramientas que debes usar y el horario que debes cumplir para realizar la tarea.

¿En cuál de los dos escenarios piensas que llegarás a un mejor resultado? En la gran mayoría de los casos, el primer escenario gana por goleada.

Siempre que tomas una decisión, adquieres implícitamente un compromiso para obtener los mejores resultados que se desprenden de ella.

Por eso cuanta más autonomía tengas para hacer algo, más decisiones tendrás que tomar y tu compromiso aumentará. Y si este aumenta, también lo hará tu motivación por la tarea que debes llevar a cabo.

 

¿Estás motivado?

¿Cómo son tus niveles de motivación? ¿te levantas dispuesto a comerte el mundo por la mañana? o ¿te pasarías el día en la cama?

Deja un comentario y cuéntame como encuentras motivación en lo que haces ¡Anímate y comparte tu método!

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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