5 aptitudes que disparan tus resultados profesionales. Parte II

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¡Hola! ¿Cómo va eso? 🙂

En el artículo de la semana pasada comentamos dos de las aptitudes más valoradas en los candidatos a un puesto de trabajo por parte de los reclutadores.

Así que en esta entrada toca tratar las tres que faltan para completar el total de las cinco aptitudes más apreciadas en el entorno laboral actual.

¿Preparado? ¡A por ello!

 

Aptitud 3. Inconformismo

No estar nunca satisfecho con la situación actual es la característica principal de las personas inconformistas. Se trata de una cualidad que implica movimiento constante, experimentación y curiosidad.

Por el contrario las personas conformistas o que se conforman fácilmente, valoran más características como la calma, la seguridad o el conocimiento adquirido.

Expresiones bastante populares como “esto es lo que hay” o “si funciona no lo toques” son típicas de una actitud conformista, mientras que buscar alternativas o la mejora constante son propias del inconformismo.

En el panorama profesional actual en el que se producen cambios muy rápidamente, ser inconformista es casi una obligación. Y las empresas son conscientes de ello.

La forma que tenemos de trabajar cambia constantemente por lo que si queremos ser competitivos y eficientes debemos aceptar, valorar e incluso buscar ese cambio en vez de resistirnos a él.

Las empresas por tanto prefieren personas que sean capaces de adaptarse rápidamente a estos cambios, e incluso que por iniciativa propia sean ellos los que descubran nuevas y mejores maneras de hacer las cosas.

 

Características de una persona inconformista

incoformistas

La curiosidad es deseable… casi siempre 🙂

Este tipo de personas son curiosas e inquietas. Se interesan por cómo los demás realizan trabajos similares a los que ellos deben desempeñar. Preguntan frecuentemente sobre nuevas técnicas y metodologías de trabajo, adquieren por voluntad propia los conocimientos que necesitan para aplicarlas y están informados de las últimas novedades y tendencias en su sector.

Las personas inconformistas siempre buscan explorar nuevos caminos para mejorar sus resultados, y esta es una característica que comparten con aquellas empresas que no quieren estancarse, sino crecer y ser cada vez más útiles a sus clientes.

 

Aptitud 4. Autoconocimiento

La vieja táctica de «hinchar» el curriculum e intentar demostrar que sólo se tienen virtudes y no defectos a la hora de buscar un empleo, perdió su eficacia a finales del siglo pasado.

En el mundo profesional del siglo XXI orientado a objetivos y en el que prima la especialización, esta estrategia ya no es válida.

Nadie es bueno en todo lo que hace, sino que todos tenemos puntos fuertes y puntos débiles. Saber cuáles son y actuar en consecuencia es una aptitud valorada positivamente en el ámbito profesional actual.

Por eso, debes saber cuáles son tus virtudes y tus defectos desde el punto de vista profesional. Aquellos que conocen en que son buenos y en que no, pueden explicar de qué manera (a través de sus capacidades) pueden aportar el máximo valor a la compañía para la que quieren trabajar.

Las empresas por tanto prefieren personas que conocen sus fortalezas y se preocupan por explotarlas, antes que aquellas que no saben cuáles son o no se centran en ellas. Los primeros serán capaces de marcar la diferencia en aquello en lo que destacan, mientras que los segundos al no estar especializados no sobresaldrán en nada y sus resultados tenderán a ser más mediocres.

 

Características de una persona que conoce sus fortalezas y debilidades

autoconocimiento

Apóyate en otros que sean mejores que tú

Este tipo de personas son analíticas y centradas. Enfocan sus esfuerzos hacia sus fortalezas y buscan constantemente la maestría en ellas. Analizan sus acciones y las de la otros profesionales de su especialización para ser capaces de aportar cada vez más valor en aquello en lo que destacan.

Pero además estas personas conocen sus debilidades, por lo que frecuentemente piden ayuda o consejo en aquello en lo que no son tan buenos y son capaces de delegar en terceros tareas en los que ellos no destacan.

De esta forma compensan sus carencias apoyándose en otras personas especialistas en lo que ellos flaquean, en vez de intentar hacerlo todo ellos mismos. Esto les permite concentran sus esfuerzos en ser cada vez mejores en aquello en lo que sobresalen.

 

Aptitud 5. Visión de negocio

No hay que perder de vista que el objetivo de cualquier actividad profesional es ganar dinero. Del mismo modo que tu buscas el sueldo que te proporciona un puesto profesional, tu empleador busca obtener un beneficio económico de tu trabajo.

Eso no significa que la actividad profesional esté enteramente supeditada al rendimiento económico, pero sí que es el motivo principal por el que todos trabajamos o creamos empresas y compañías.

Por tanto, debes asumir y comprender que la empresa que pretende contratarte lo hace en primer lugar para rentabilizar aquello que tú puedes aportar a ella.

Si tienes esto claro serás capaz de poner el foco en la empresa y no en ti mismo, y esta es una cualidad valorada por tus empleadores.

De modo que es importante que sepas cómo puedes aportar valor a la empresa con tu trabajo, por qué contar contigo en su equipo va a suponer un aumento de sus beneficios, y por tanto de que manera tú puedes servir a la empresa y no al contrario.

 

Características de una persona con visión de negocio

vision-de-negocio

Ponte en el lugar de tu empleador

Las personas con esta aptitud no se limitan a cumplir con sus cometidos individuales, sino que piensan y actúan desde una visión de equipo orientada a resultados grupales.

Ven su trabajo cómo un engranaje dentro de una maquinaria destinada a aportar valor a los clientes de la compañía para la que trabajan. No buscan destacar individualmente, sino maximizar su aportación a los resultados colectivos.

Suelen tener ideas y realizar propuestas sobre metodologías o formas de trabajar destinadas a mejorar los resultados conjuntos del equipo o sección de la que forman parte.

Este tipo de personas además tienen facilidad para mirar desde el punto de vista del cliente, lo que mejora la posibilidad de aportar valor en el producto final resultado de su trabajo.

 

Bonus: el entrenamiento

Ahora que sabes las cinco aptitudes más valoradas en el entorno laboral, tengo una buena noticia para ti: todas ellas se pueden entrenar.

Si no tienes alguna de ellas puedes conseguirlas a base de aprendizaje y práctica, y si las tienes pero quieres mejorarlas es posible hacerlo de la misma manera.

Así que si tu personalidad no incluye de serie alguna de estas características, te animo a que la incorpores porque no sólo mejorará tu desempeño profesional sino también otras facetas en el ámbito personal.

 

¿Las tienes?

¿Qué te parecen las cinco aptitudes que te propongo? ¿También crees que son importantes para los reclutadores? ¿Las tienes o estas entrenando para obtener o mejorar alguna?

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¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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2 Comentarios

  1. Irati

    Un aporte muy interesante. Gracias por la información. Un cordial saludo.

    Responder
    • Rubén Rojas

      Hola Irati!
      Me alegro de que te haya servido ¡gracias por comentar!

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