5 aptitudes que disparan tus resultados profesionales. Parte I

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¡Hola! ¿Qué tal has empezado el otoño? Espero que con fuerzas renovadas después del descanso veraniego.

Hace algunos días me llegó por Linkedin una publicación de un profesional de recursos humanos en búsqueda de empleo. A pesar de que entre sus aptitudes se encontraba la selección de candidatos y la criba curricular, su propio currículum vitae me resultó bastante estándar y no parecía ofrecer diferenciación sobre el resto de posibles candidatos.

Me hizo pensar que él mismo podría perfectamente haber «cribado» su propio currículum vitae en el desarrollo de sus funciones profesionales.

Ante tal paradoja, sentí la necesidad de retomar un tema del que hablé hace algún tiempo: la búsqueda de empleo.

Y por eso con este artículo inicio una serie dedicada a las cinco aptitudes más valoradas para encontrar trabajo.

¿Quieres saber cuáles son? ¡Pues vamos con ello!

 

El nuevo paradigma profesional

Estamos en un mundo que se mueve muy deprisa. Más deprisa de lo que nunca lo ha hecho.

Nuevas profesiones surgen constantemente y otras desaparecen a la misma velocidad. En aquellas profesiones que perduran, surgen nuevos modelos de negocio y nuevas formas de trabajar.

El entorno laboral está en constante cambio, lo cual tiene un impacto importante sobre la formación reglada destinada al mundo laboral: los planes de estudios no pueden seguir el ritmo de estos cambios.

Únicamente el proceso legal (al menos en España) para aprobar el plan de estudios de una carrera universitaria, ya emplea el suficiente tiempo como para que cuando los estudiantes accedan a él ya se encuentre obsoleto.

En consecuencia, actualmente la formación reglada aporta unas bases de conocimiento importantes, pero no supone el factor determinante a la hora de contratar a un trabajador. Sin embargo esta situación sí que se daba a finales del siglo pasado y a muchos de nosotros todavía nos cuesta asimilar el cambio.

Esta realidad es algo que he aprendido empíricamente de los procesos de selección que he llevado a cabo y del rendimiento de las personas una vez contratadas. Los niveles de estudio de las personas no tienen relación directa con el valor que esas personas aportan a la compañía.

 

El quid de la cuestión

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Hay que dar justo en el centro

Entonces ¿dónde está el valor? ¿qué es lo que realmente puede marcar la diferencia entre un candidato y otro?

Las aptitudes personales.

Hoy en día la mayoría de los candidatos tienen un buen currículum vitae, con su formación reglada, cursos, master y demás títulaciones. La experiencia profesional en candidatos que aspiran al mismo puesto también es similar y en general, no hay demasiadas cosas que diferencien unos currículum de otros.

La diferencia radica en ciertas aptitudes personales y en consecuencia hay que saber transmitirlas en el primer contacto con nuestro futuro empleador.

En base a mi experiencia personal te puedo decir que por mi equipo han pasado personas con más y menos estudios y con más y menos experiencia. De todos ellos, al final los que están hoy son los que gracias a sus aptitudes personales han demostrado que pueden generar un gran valor a la empresa.

Entonces ¿cuáles son esas aptitudes personales? A continuación, te expondré las cinco más importantes que he detectado en mi experiencia profesional.

 

Aptitud 1: Resolución

He puesto en primer lugar la que es con mucho la más importante de todas las aptitudes que puedes tener a ojos de un empleador: la resolución.

Los cometidos que no implican problemas, sino que son mecánicos, rutinarios y constantes son los que caracterizan a una empresa mediocre. Y no lo digo con carácter despectivo, sino ateniéndome al significado de la palabra mediocre que es «de calidad media».

Pocas personas quieren que su vida sea de «calidad media» y de esas seguro que ninguna lee este blog 🙂

Las empresas tampoco quieren ser del montón, sino evolucionar constantemente generando cada vez más valor a sus clientes y en consecuencia siendo cada vez más rentables.

Y para hacer eso no necesitan a personas que hagan trabajos mecánicos, rutinarios y constantes sino a personas capaces de resolver problemas.

La capacidad para adelantarse a los problemas, proponer soluciones o gestionar crisis es lo que realmente diferencia a las buenas empresas de las demás. Un trabajo fácil cualquiera puede hacerlo, pero si es complejo y lleno de problemas sólo los profesionales más resolutivos podrán desempeñarlo satisfactoriamente.

 

Características de una persona resolutiva

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Cara a cara con las dificultades

Cuando surge un problema, las personas resolutivas se interesan por su resolución en vez de evitarlo. No tratan de quitárselo de encima ni se cuidan de que no les afecte, sino todo lo contrario. Se sumergen en él porque saben que el verdadero aprendizaje surge de solucionar problemas y de solventar errores.

Las personas resolutivas cuando terminan un trabajo, lo analizan poniendo el foco en lo que no han hecho correctamente o tiene más margen de mejora, en vez de sobre aquello que han hecho mejor.

Cuando algo no sale bien, las personas resolutivas lo enfocan y actúan desde la solución en vez desde el problema. Para ellos un problema es una oportunidad de aprender y mejorar.

Si no tienes las características de una persona resolutiva, me vas a permitir que te recomiende que las implementes ya que te servirán tanto para tu vida profesional como personal. Es posible entrenarse para conseguirlas, yo estoy en ello en estos momentos 🙂

 

Aptitud 2: Proactividad

La proactividad implica adelantarse a los acontecimientos y pasar a la acción antes de que suceda aquello que esperas. El concepto opuesto es la reactividad, que significa pasar a la acción en respuesta a algo que ya ha sucedido.

Las personas reactivas se adaptan a las circunstancias, mientras que las proactivas crean las circunstancias.

Las empresas prefieren trabajadores proactivos porque son los únicos capaces de ofrecer soluciones creativas, de mirar la realidad desde otro punto de vista, y de poder realmente ofrecer un valor diferencial en su trabajo.

La proactividad es la base de la innovación, la innovación es el motor del progreso y cuanto mayor sea el nivel de progreso de una compañía mayor será el valor que podrá ofrecer a sus clientes.

 

Características de una persona proactiva

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Un enfoque diferente

Este tipo de personas están constantemente pensando en nuevas ideas, posibilidades y planteamientos ante un cometido, desempeño o problema. Las personas reactivas en cambio, pasarán a la acción cuando las circunstancias ya les hayan alcanzado, y harán sólo lo estrictamente necesario para resolver la situación.

Las personas proactivas cuando algo va mal no se escudan en circunstancias externas como el entorno, la suerte o la casualidad, sino que asumen su responsabilidad y se plantean que podrían haber hecho para prever la situación.

A una persona proactiva le gusta investigar, experimentar y aprender constantemente. Están permanentemente buscando áreas de mejora e intentando evolucionar como profesional y también como persona.

 

Más aptitudes

En el próximo artículo trataremos las otras tres aptitudes más valoradas por los reclutadores a la hora de buscar trabajo.

Pero antes de abandonar esta entrada, ¿por qué no compartes en los comentarios tu experiencia en tus búsquedas de empleo? ¿te fueron útiles las aptitudes de este artículo?

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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