4 claves infalibles para dejar de procrastinar

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¡Hola! ¿Todo bien? 🙂

En esta entrada quiero retomar ese tipo de artículos en los que te cuento estrategias, prácticas y trucos que a mí me han ayudado a ser más productivo.

Y para esta ocasión te traigo un concepto bastante popular en el entorno de la productividad y el desarrollo personal: la procrastinación.

¿Estás listo? ¡Vamos allá!

 

El punto de partida

La palabra procrastinar desde el punto de vista de su significado se define como un sinónimo de diferir y aplazar. Y aunque efectivamente la procrastinación implica aplazamiento, tiene una característica que es la que realmente da sentido al término: sabemos que lo más conveniente sería hacer en el momento aquello que queremos aplazar.

Es decir el aplazamiento no se produce por un imprevisto importante o por una causa de fuerza mayor, sino simplemente porque resulta incómodo, aburrido o pesado hacer aquello que tenemos que hacer.

La procrastinación es una forma de pereza, pero adornada para restarle importancia. Cuando decidimos no acometer esa tarea que sabemos que debemos hacer, la sustituimos por otras menos importantes pero más ligeras o apetecibles.

Es decir, que no se trata de que ignoremos aquello que tenemos que hacer y simplemente nos dediquemos al ocio, sino que seguimos realizando tareas aunque estas no tienen la trascendencia de las que hemos decidido dejar de hacer.

De esta forma, cuando pensemos en que no hemos hecho determinada tarea podemos justificar ese comportamiento diciendo que en su lugar hemos hecho otras.

Aunque en realidad en el fondo, sabemos que deberíamos haber hecho aquello que hemos procrastinado.

¿Te suena esta situación? 🙂

 

El inicio

inicio

Empieza justo aquí 🙂

Procrastinar es algo natural que se da en todas las personas en mayor o menor medida. Sus causas están relacionadas con algo que ya hemos comentado en otras ocasiones: tu cerebro tiende a ahorrar energía.

De forma instintiva siempre elegiremos lo fácil sobre lo difícil, lo simple sobre lo complejo, lo conocido frente a lo desconocido. Y lo hacemos porque lo primero siempre requiere un gasto de energía menor que lo segundo.

Como sustituir una tarea difícil y pesada por otra sencilla y liviana siempre implicará un ahorro de energía, subconscientemente tenderemos a escoger la segunda aunque sepamos que obtendremos resultados más pobres que con la primera.

 

El proceso

Como procrastinar es algo que hacemos sin darnos cuenta, prevenirlo es difícil. Por eso es muy importante identificar los síntomas de su proceso, ya que si los detectamos podremos tomar medidas para evitar o minimizar la procrastinación.

Se trata de un proceso divido en las siguientes fases:

  • Incomodidad: te sientes incómodo e inapetente ante la tarea que tienes que hacer, incluso te genera una pequeña sensación de rechazo.
  • Alternativas: para aliviar estos sentimientos de incomodidad, buscamos otras tareas menos incómodas para sustituirla. En esta fase se nos ocurren un montón de cosas que podemos acometer en vez de la actividad que sabemos que tenemos que hacer.
  • Justificación: en esta fase tomamos la decisión de aparcar la tarea incómoda y hacer alguna otra más liviana. Para ratificar esta decisión (aunque en el fondo sabemos que no es la correcta), buscamos justificaciones que la refuercen y la avalen. En esta fase es cuando nos decimos cosas como «mañana tengo tiempo», «tengo que contestar ese correo» o «después de comer algo, me pongo con ello»

Si conocemos estas fases, podremos ser capaces de identificar cuando estamos en alguna de ellas y detener el proceso antes de que finalice.

Pero ¿cómo podemos hacer eso? En el resto del artículo te cuento las cuatro claves que he comprobado que funcionan para dejar de procrastinar.

¡Vamos con ellas!

 

Clave 1: Tener una estrategia de objetivos sólida culminada con listas diarias

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Tu plan para dar en todo el centro

Tener unos objetivos claros es fundamental para crecer y avanzar, y en este caso no iba a ser menos.

Si además hemos trabajado nuestra estrategia de objetivos, tendremos unas listas diarias que nos dirán que es lo que tenemos que hacer todos los días para acercarnos a nuestras metas.

Si tenemos estas listas, la fase de justificación del proceso de procrastinación será más difícil de llevar a cabo. Requiere un gran esfuerzo sustituir una tarea de nuestra lista por otra que no esté en ella, ya que nosotros mismos hemos determinado que precisamente son las tareas de la lista las que realmente nos acabarán llevando a conseguir nuestros objetivos.

Saber que tareas es imprescindible que tengamos terminadas al final del día para poder alcanzar nuestras metas, es una poderosa arma contra la procrastinación.

 

Clave 2: Tener tareas lo suficientemente pequeñas como para terminarlas en tus Golden time

Los Golden time son los períodos de tiempo de máximo foco de una persona. Son aquellos lapsos temporales en que la concentración es máxima, y no es necesario hacer descansos ni paradas. Si quieres saber más sobre este concepto, echa un vistazo a este artículo.

Si cada tarea que tienes que realizar la puedes terminar dentro de un Golden time, reducirás la incomodidad de la primera fase del proceso de procrastinación. Para poder conseguir esto, es fundamental que sepas trocear tus tareas hasta que tengan el tamaño adecuado.

La sensación de incomodidad ante la tarea que tienes delante disminuye significativamente sabiendo que vas a poder terminarla de una sola vez, en un periodo corto de tiempo.

 

Clave 3: Prémiate al terminar tus tareas

Determinar recompensas para tus tareas más importantes o pesadas es una estrategia eficaz de automotivación. Si quieres profundizar en este tema, te recomiendo que te pases por este artículo.

Tener recompensas inmediatas previstas para tus tareas provoca que trates de alcanzarlas, y también que des prioridad de forma inconsciente a aquellas tareas que tienen premio frente a las que no lo tienen.

Los tareas «con premio» influyen en la segunda fase del proceso de procrastinación, cuando intentamos buscar tareas sencillas (y sin premio) para sustituir a las pesadas e importantes.

El aliciente extra que proporcionan las recompensas y el sentimiento de «trabajo terminado» cuando las estás disfrutando, hace que la lista de posibles tareas sin premio para sustituirlas se reduzca significativamente.

 

Clave 4: Planifica tu descanso y ocio igual que tu trabajo

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Ya me estoy relajando..

El descanso es fundamental para que tu atención y concentración sean óptimas.

Si planificas tus períodos de reposo como una tarea más de tu día a día, no sólo te asegurarás que tus condiciones son las más adecuadas para ser productivo y eficiente, sino que tendrás una motivación extra para llegar hasta ellos.

No es lo mismo que a la hora de descansar te dediques a una actividad cualquiera como revisar tus redes sociales, ver algún video o simplemente no hacer nada, a que sepas que ese tiempo lo vas a emplear en algo que realmente te va a hacer desconectar de tu tarea principal.

La inapetencia propia de la primera fase del proceso de procrastinación, se ve reducida si sabemos que después del trabajo va a venir un periodo de descanso efectivo.

 

¿Procrastinas más de la cuenta?

Todos tendemos a procrastinar de forma natural. He de confesarte que yo también lo he hecho un par de veces en la tarea de escribir este artículo 🙂

Sin embargo si sigues las claves que te propongo en esta entrada, estoy seguro de que serás capaz de vencerla en la mayoría de los casos.

Y si tienes otras técnicas, ¿por qué no me las cuentas en los comentarios?

¡Un fuerte abrazo!

Si te ha gustado comparte, ¡Gracias!

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